La otra variante en el camino de Hermann Künig hacia Compostela, se efectúa entre Villafranca del Bierzo y Melide.

El monje, antes de llegar a La Faba, opta por cruzar hacia Piedrafita del Cebreiro, para dirigirse a Lugo por Becerreá, pasando luego desde Lugo a Melide, donde se une al clásico itinerario del Camino Francés. De este modo, el viajero llega pasando una cota de 1100 metros, cuando en la sierra del Cebreiro habría de superar los 1300.

En virtud de la descripción del viajero alemán, tras pasar por Villafranca del Bierzo, continuaría la ruta por el valle del rio Valcarce para remontar el puerto de Piedrafita por el valle del rio Las Lamas.

De nuevo, el relato del monje es muy concreto. Advierte que “si no quieres coger el camino por el monte de Allefaber (La Faba), déjalo a tu izquierda”. Esta disyuntiva se le plantea al viajero al llegar al pueblo de Las Herrerías.

Advierte el monje alemán que desde este punto, a dos meilen “encuentras rápido un pueblo”. Se trata de Piedrafita del Cebreiro (a algo más de ocho kilómetros)

El siguiente punto aludido es Becerreá, a cinco leguas y sobre una montaña. Luego el viajero avanza hasta Lugo. La descripción de la ciudad de Lugo es elogiosa:

“La ciudad está construida de manera inusual, es por ello que todos la observan con placer».

Tras sobrepasar la corriente del Miño, Künig prolongará sus pasos hasta Melide, la que denomina  como  “ciudad destruida” y donde recupera el itinerario clásico del códice Calixtino.

No cabe duda que Melide, pocos años antes de que pasara Künig por dicha población, había quedado gravemente dañada por las luchas irmandinas, que causaron la destrucción de las murallas y el castillo. El viajero de Vach aún fue un testigo asombrado de los destrozos.