Villalcázar de Sirga
El Camino de Santiago proporciona al viajero tramos en los que alterna la emoción del paisaje con la sorpresa del Arte, con mayúsculas. Así ocurre con Villalcázar de Sirga, entre Frómista y Carrión.
El Camino de Santiago proporciona al viajero tramos en los que alterna la emoción del paisaje con la sorpresa del Arte, con mayúsculas. Así ocurre con Villalcázar de Sirga, entre Frómista y Carrión.
Tomás Martínez, el hospitalero panteísta y templario que se asentó en el inicio de los noventa en el despoblado de Manjarín, casi en la cima del puerto de Foncebadón, se ha ido para siempre. Pero perdurará en nuestra mente