Karl-Heinz Dyszkant es un jubilado alemán que desde el año 2019 viene peregrinando por diferentes sendas europeas; una actividad que sigue enriqueciendo su vida. La primera vez recorrió el Camino Francés. Luego ha proseguido por otras vías. Este año, acaba de hacer su marcha por la Vía Regia.
Por Tomás Alvarez
Peregrinar a Santiago tras la jubilación no sólo beneficia la salud, el estado físico, sino que puede contribuir a dar aliciente y sentido a la vida. Hoy citaré el caso de Karl-Heinz Dyszkant, un alemán que un día de primavera –del mismo mes en el que se jubiló- preparó su mochila y partió hacia Santiago de Compostela.

El Castillo de Wartburg, ubicado en Eisenach, Patrimonio Mundial de la UNESCO, en la Vía Regia. Imagen de Karl-Heinz Dyszkant.
Este año, 2026, el octavo desde aquella experiencia, ha realizado un nuevo trayecto vinculado a la senda compostelana; por la Vía Regia. Desde Görlitz a Vacha, la ciudad de la que en el siglo XV partió el monje alemán Hermann Künig von Vach, para hacer el recorrido que le serviría para escribir Die walfart und Strass zu sant Jacob; la primera guía escrita para los peregrinos a Santiago de Compostela.
Conocí a Karl Heinz el pasado otoño, en el Domforum de Colonia, Alemania, en un encuentro con la Asociación de Amigos de Santiago (Santiago-Freunde Köln) de aquella ciudad; un encuentro magnífico en lo personal –por el conjunto de Amigos de Santiago, encabezado por Norbert Wallrath- y en lo artístico, por el goce de la visita a esta ciudad, a la que antaño se conoció como la Roma del Norte.

Karl-Heinz Dyszkant, en la derecha de la imagen, junto con el autor de este reportaje, Tomás Alvarez, y la peregrina y hospitalera Renate Müller, en el Domforum de Colonia
Karl Heinz y el Camino como impulso vital
Entre las personas cuyo contacto mantengo se halla Karl-Heinz. Y eso me ha servido para descubrir a una tipología de viajeros a Compostela que encuentran en la jubilación una “fiebre” jacobea en la que el Camino es un elemento que les ayuda a mantener un vigoroso impulso vital.
“Soy peregrino desde 2019, cuando me jubilé, y ahora intento hacer una nueva peregrinación cada año”, explica Karl-Heinz. En el 2019 marchó por el Camino Francés; desde Jean-Jean-Pied-de-Port hasta Compostela. Y desde entonces sus itinerarios han sido múltiples: la Vía de la Plata de Sevilla a Santiago; El Camino de Múnich a Lindau; el Caminho Portugués de Oporto a Santiago y el Camino de Hildegard von Bingen, desde Idar-Oberstein hasta Bingen.
“En 2019 –recuerda Karl-Heinz- conocí a tres peregrinos en el Camino Francés con quienes ahora realizo todas mis peregrinaciones. Es magnífica la cantidad de peregrinos que llegas a conocer y con los que seguimos en contacto”.
Proyectos inacabados
“El año pasado -agrega- planificamos para 2026 recorrer parte de la vía Francígena, desde Florencia a Roma, o el Camino del Norte. Sin embargo, hemos llegado a una edad en la que empiezan a aparecer pequeños problemas de salud. Uno de mis amigos tuvo que someterse a una operación en diciembre y no se atreve a emprender un recorrido tan exigente. Por eso hemos decidido quedarnos en Alemania y recorrer la Vía Regia, de Görlitz a Vacha”.
“El tiempo pasa tan rápido y hay tanta tensión en el mundo que cada día añoro más volver al Camino”, señalaba Karl-Heinz pocos días antes de anunciar que iba a recorrer la Vía Regia a partir de abril; un camino que acaban de concluir ahora, despues de pasar por campos y ciudades como Leipzig, Erfurt o Einsenach.
Por la Vía Regia
“Partimos de Görlitz el 24 de abril y llegamos a Vacha el 14 de mayo. Fueron tres semanas maravillosas de peregrinación con los mejores compañeros”.
En su relato en redes sociales, tras culminar el recorrido, apuntó: “La Vía Regia estuvo a la altura de todas las expectativas. Vimos paisajes preciosos, desde tramos rectos aparentemente interminables hasta encantadores senderos forestales. Visitamos pueblos con encanto y edificios históricos impresionantes. Nos alojamos en muchos albergues gestionados con gran pasión”.
La vía es también reencuentro de amigos y con gente amable que “siempre nos deseó un buen Camino”. Y también es itinerario de Cultura que les recordó a figuras tan importantes como Joachim Ringelnatz en Wurzen; Johann Sebastian Bach en Eisenach/Leipzig; Friedrich Schiller en Weimar; Goethe en Weimar y Hermann Künig von Vach en Vacha.

Iglesia de San Pedro y San Pablo en Görlitz, la ciudad más oriental de Alemania; donde Karl-Heinz Dyszkant comenzó la peregrinación de 2026
Cómo empezó todo
En 2009 Karl-Heinz compró el libro «Ich bin dann mal weg» (Me voy un rato), del presentador de televisión, y actor alemán Hape Kerkeling. A través de este libro tuvo su primer contacto con el Camino de Santiago, que le dejó con la intriga de conocer mejor aquel itinerario que recorrió el personaje popular alemán.
A finales de 2012, tras 42 años de vida laboral, quedó en el paro y cayó en una fuerte depresión, por la que recibió tratamiento. “Me devolvieron el valor para participar en la vida y afrontar mis problemas con franqueza. Y al final tuve claro que, si superaba esta crisis podía volver a mirar al futuro con valor y alegría. Entonces haría el Camino de Santiago para dar las gracias”. Y así lo hizo. En abril del 2019 se lanzó a recorrer los 850 kilómetros. “sin saber en qué me estaba metiendo”, afirma.

Curioso monumento/indicador del camino a Santiago de Compostela, en Oberreissen, cerca de la ciudad de Weimar, en la Vía Regia. Imagen de Karl-Heinz Dyszkant.
Por el Camino, desde Saint-Jean-Pied-de-Port
“El 1 de abril de 2019 me jubilé y el 23 de abril de 2019 ya estaba en el tren rumbo a Saint-Jean-Pied-de-Port. Iba de camino a cumplir mi sueño. Para mí estaba claro que iba a recorrer ese camino solo. Pero a veces las cosas salen de forma diferente.”
“El primer día conocí a Peter, de Aquisgrán. Al cabo de cinco días se unió Hans, de Stuttgart, y al cabo de ocho días ya éramos cuatro con Heiner, de Bingen. Recorrer este camino con estas personas y llegar juntos a Santiago fue para mí la mejor terapia”.
Fue -recuerda el viajero- un encuentro con mucha gente, con paisajes naturales deslumbrantes, con la cultura española y también la historia del Camino. “Pero, sobre todo, el reencuentro consigo mismo o con Dios”.
Recuerdos del Camino
Como otros muchos caminantes, Karl-Heinz escribió un libro sobre aquel viaje a Santiago; un libro que mantiene casi en secreto. Cuando le pregunté por la experiencia de la llegada a Compostela me envió las páginas finales de su relato.
Pero además, Karl-Heinz hizo otro trabajo. Lo explica así: “disfruto trabajando la madera. En Alemania, se hacen Schwibbögen (arcos de velas). Hice uno para recordar mi primer Camino, con el Camino Francés. En el arco se ve la Catedral de Santiago, frente a ella el Puente de la Reina, y en primer plano, Santiago Apóstol, un mojón kilométrico, la Cruz de Santiago y la inscripción Camino Francés 2019. En la parte frontal del arco, marqué mi ruta con estrellas. Cada estrella representa un lugar donde pasé la noche.
Su libro tiene interés. Es un texto bien escrito, con frases cortas pero llenas de precisión; resulta emotivo expresando el gozo de la amistad. Su descripción de la llegada a la plaza del Obradoiro está plena de sentimiento. Cuando la leí me recordó la emotividad que nos describieron otros peregrinos de tiempos pasados, especialmente al italiano Nicola Albani. Recojo unos párrafos del mismo en los que trasluce el ritmo de la vida y la emoción del caminante:

El certificado del recorrido/llegada por la vía Regia hasta Wacha. Imagen de Karl-Heinz Dyszkant
Amenal:
Habiamos salido puntualmente a las 7:00 a. m. (…) En Amenal, después de 7 kilómetros, finalmente desayunamos. Me como un cruasán de chocolate y me tomo un café. Compro una botella de agua para el camino. El descanso no es largo y pronto continuamos nuestro camino. Y aquí nos encontramos de nuevo con Jürgen y Markus, a quienes vimos por última vez en León. Todos están contentos de haberse reencontrado. Nos estamos acercando cada vez más a Santiago.
Hans y Peter iban delante, como si no pudieran esperar a llegar. Pero queríamos descansar. Cuando Heiner y yo pasamos por el bar grande de Lavacolla, Peter ya nos saludaba. El hermano de Peter nos había invitado a una ronda. Muchos peregrinos descansaban allí. Estaba abarrotado. Me comí una tortilla, muy rica. Peter nos compró una botella de vino, la de su hermano. Ni siquiera recuerdo por qué el hermano de Peter nos invitó a una ronda. El vino estaba bueno. Me quité la chaqueta antes de continuar. Antes de partir, nos sellaron los pasaportes de peregrino. Hacía bastante frío a la sombra, pero luego un calor agradable bajo el sol. Aún nos quedaban 9 km. 9 km hasta Santiago, nuestro destino común. Llevo casi 5 semanas en el camino…
Monte do Gozo:
Muchos peregrinos descansan en la amplia pradera que se extiende bajo el monumento, disfrutando de la vista de Santiago.(…) Estamos viendo la catedral por primera vez. Es una sensación increíble. Absolutamente asombroso. «Un momento asombroso», dice Markus, a quien encontramos aquí. Él, Jürgen y María (María, de Suiza) también están sentados en el césped, simplemente disfrutando de la vista. Nosotros también encontramos un lugar libre y nos empapamos del ambiente. Después de un cuarto de hora, continuamos. El camino ahora desciende constantemente (…)
En Santiago:
Nos acercamos al casco antiguo. Siento una verdadera sensación de prisa, sabiendo que pronto estaremos allí. Ya nadie dice nada. El camino a través del casco antiguo es solo un zigzag. Nadie parece estar esperando para ver el gran arco que nos separa de la plaza de la catedral. Dejo mi teléfono grabando. Quiero capturar el momento en que llegue a la plaza.
Entonces vemos la puerta. El camino desciende suavemente; A nuestra derecha está el albergue San Martín Pinario, un antiguo seminario. Un edificio grande y antiguo. Todavía tenemos que bajar unos escalones. Un músico callejero toca la gaita en el arco. Te recorre un escalofrío. Luego la gran plaza, la catedral a la izquierda, el gran ayuntamiento enfrente y un gran hotel a la derecha.
Y las lágrimas…
La plaza está llena de peregrinos. Muchos están sentados o tumbados en el suelo. Otros se abrazan o simplemente están de pie, contemplando la catedral. Peter nos llama. Los cuatro nos abrazamos, cada uno con alguna lágrima en los ojos.
¡Qué gente tan maravillosa con la que he podido pasar casi las últimas cinco semanas, y con la que por fin he tenido mi tan esperada experiencia! Está Hans, el abogado de Stuttgart, que tuvo problemas con el tobillo casi todo el camino; Heiner de Bingen, que dejó atrás sus concesionarios de coches y caminó a su propio ritmo; y Peter, el profesor de Aquisgrán, que fue mi sombra desde Roncesvalles en adelante y nunca se separó de mí. (…)
Todos se ven felices. Es una sensación maravillosa haber hecho realidad mi sueño.(…) Da alegría ver a todos radiantes, a pesar de las dificultades que algunos probablemente hayan soportado. Algunos cojean o caminan encorvados. Yo también estoy un poco así, pero todos están felices. Muchos se abrazan porque se han reencontrado con alguien. Un lugar lleno de gente feliz. ¿Por qué no puede ser siempre así?

Aficionado a la madera, Karl Hein realizó un Schwibbögen (arco de velas típico de Alemania) en el que cada estrella es un punto del Camino Francés donde pasó la noche en su primera peregrinación
Ciudades, personas, recuerdos, abrazos…
De su primer viaje por el Camino Francés sigue guardando intensas emociones. Recuerdos imborrables de Saint Jean Pied de Port, de Eunate, de Puente la Reina, de Burgos con su gran catedral… Recuerdos a veces sumamente emotivos, como en la ermita de Rabe de las Calzadas, donde una mujer anciana les obsequió con un colgante y les dio la bendición del peregrino.
Las vidrieras de la catedral de León también siguen en su retina y el palacio de Gaudí en Astorga, aunque su paso por Foncebadón y la Cruz de Ferro fue probablemente de los más emotivo, cuando junto a la cruz colocó la piedra que había traído de casa.
En su memoria aún bulle la emoción de la llegada a Santiago. “Cuando cuatro hombres adultos se abrazan con lágrimas en los ojos, es que el Camino ha hecho algo especial por nosotros”.
Arte, cultura, hospitalidad… y personas
Los caminos ha sido para Karl-Heinz un tesoro de emociones. Recuerda la hospitalidad de la Vía de la Plata; Sevilla, donde se encontró con la Semana Santa y el Domingo de Pascua… Itálica, Mérida, Cáceres… Del Camino Portugués sigue recordando impresionado la ciudad de Oporto..
Y de sus caminos alemanes, destaca la variedad, la facilidad idiomática, y el gozo del encuentro con el arte y la cultura. Esta es una tierra con pocos albergues, aunque existen numerosos alojamientos privados para peregrinos. Para Karl-Heinz, no hay que olvidar que lo grande del Camino es también la conexión con las personas.
Nacido en 1955 en Viersende, no lejos de la frontera holandesa, Karl-Heinz se ha sentido en todo momento apoyado por su familia. Era un deseo que había acariciado durante mucho tiempo, y mi familia, mi esposa y mis dos hijas, me apoyaron incondicionalmente. Siempre me decían: «¡Cumple tu sueño!».
Emotivo relato que te hace sentir un poco peregrino en esos caminos.
Valores como la hospitalidad, la amistad y la plenitud de la soledad en el camino traspasan las líneas de este escrito.
Es ist Grandioso!! Camino por andar y al fin Se ve las Metas ya cumplida esa es la Vida de la Peregrinacion. Un Buen Camino mas . N.J.S. 2026