El río Órbigo a su paso por Santa Marina del Rey. guiarte.com

Santa Marina del Rey es una de las poblaciones de mayor interés del centro de la provincia de León, con amplia historia vinculada a la peregrinación jacobea.

 Por  Tomás Álvarez

Santa Marina del Rey es un don del río Órbigo, corriente de aguas frías y cristalinas que baja del norte, riega los campos del amplio valle, y seduce al viajero por la belleza de sus riberas.

Esas aguas rápidas y transparentes son las mejores para una especie que ha dado fama internacional al lugar: la trucha.

Santa Marina del Rey y los pueblos de su entorno tienen gran prestigio por su riqueza piscícola. Sus cotos trucheros tienen fama incluso fuera de las fronteras, y en ellos se celebran cada año campeonatos españoles e internacionales de pesca.

Las aguas del río; las de un canal de origen medieval, la Presa Cerrajera, y de otro moderno, el Canal del Páramo, fecundan este entorno.

Historia y peregrinación

La historia del lugar es densa. Fruto del paso del tiempo son elementos de interés como su excepcional iglesia, compendio de arte de diversas épocas.

Otros vestigios del pasado son la Torre del Reloj, un edificio civil del siglo XVI, o lo que queda de sus ermitas. Entre ellas, la de San Lázaro, vestigio de un hospital de  peregrinos de esta titularidad.

Porque Santa Marina tuvo desde la Edad Media al menos dos cofradías de atención a los peregrinos que viajaban por el Camino de Santiago, instituciones que fueron suprimidas en tiempos de las desamortizaciones de bienes de la iglesia.

Estas cofradías, atendían a los viajeros que recorrían lo que el monje alemán Hermann Künig llamó el camino de Santa Marina.

Künig fue quien  describió la variante jacobea del Camino Francés que avanza por Santa Marina hacia la Cepeda y Ponferrada, cruzando los Montes de León por el único paso sin montañas.

El recorrido quedó explicitado en una guía de viaje que el monje publicó en 1495 en Estrasburgo y que en el siglo XVI fue reeditada en repetidas ocasiones.

La trama urbana de Santa Marina del Rey

El viejo casco de esta villa se arracima en torno a la iglesia parroquial, la Plaza Mayor y la Torre del Reloj, en calles tranquilas a las que se asoman las tradicionales edificaciones de labranza, alguna con aire de casón señorial.

El poderoso templo parroquial de Santa Marina domina el centro urbano. Imagen https://makeithappen.love/

La “nueva” Santa Marina se desarrolla tangencialmente, ocupando más de dos kilómetros de largo en torno a la carretera que une Villadangos  y Benavides, cruzando el Órbigo.

En el  paso del puente, el río se amansa y agranda hasta semejar un lago sencillo, poblado de anátidas. A su lado se ubica una animada zona de ocio, con camping, piscina y pistas deportivas.

Un día especial

El día más especial del lugar es el 18 de julio, fecha de la patrona de la villa, Santa Marina.

Con tal ocasión se celebra desde la Edad Media una gran feria, buena para comprar ristras de ajos recién cosechados, adquirir algún producto artesanal, tomar un pulpo o unos callos en bares del lugar y disfrutar de una concurrida verbena.

En el plano artístico, lo más destacado es el templo parroquial, de tres naves y con una excelente colección de retablos. Es notable el de la cabecera, con una buena imagen de Santa Marina; pero la obra más valiosa es la Virgen de la Manzana, gótica, venerada como Nuestra Señora de Las Candelas.

Otro bello elemento digno de contemplar es el órgano, cuya instalación se encargó en 1634.

El órgano de la iglesia de Santa Marina del Rey, tan antiguo como bello. Imagen https://makeithappen.love/

En el capítulo del patrimonio civil hay que destacar la Torre del Reloj- Esta es una joya de arquitectura de tapial, que sirve para  albergar un tesoro mecánico: un reloj encargado en 1590 y terminado en 1599.

Para su funcionamiento, el edificio necesitó elevarse hasta los 17,5 metros de altura, elevación necesaria por el mecanismo relojero, ya que el artilugio funciona con unos grandes contrapesos de piedra que se enrollaban cada día, y bajaban por la fuerza de la gravedad.

Es uno de los relojes más antiguos del Reino de León.

Para cerrar el capítulo de Santa Marina, hay que aludir a su gastronomía popular, con platos como las sopas de truchas, los callos, las legumbres, el arroz con garbanzos y bacalao.

Buena tierra de embutidos. Hay bares y restaurantes en el lugar que dan fe de esas tradiciones.