Ubicada en el centro/norte alemán, cerca de la costa del Mar del Norte, a la orilla del Elba, Hamburgo es una ciudad cosmopolita con una brillante arquitectura moderna… pero en su alma aún pervive la urbe hanseática y jacobea.
Por Tomás Alvarez
La Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo –nombre oficial de la población- alberga unos dos millones de habitantes, aunque en su conurbación habitan más de cinco millones de personas.

El ayuntamiento de Hamburgo, del siglo XIX, con su altiva torre central. Imagen de Luis Alvarez
Aunque se halla a más de cien kilómetros de la desembocadura del río Elba, la ciudad tiene una enorme importancia portuaria y comercial. También destaca por su actividad cultural. En la actualidad es uno de los dieciseis estados federados alemanes; el propio alcalde de la urbe tiene la consideración de jefe de gobierno del Estado.
Desde el tiempo de Carlomagno
Se dice que su fundación se debe a Carlomagno, quien mandó hacer una fortificación a la orilla del Elba. En torno a esta se asentaron numerosos pobladores, de forma que ya en el año 831 el lugar era una pequeña urbe episcopal. Su estratégica situación fue origen de su desarrollo, pero también de dramas; asaltada primero por los vikingos y poco más tarde por huestes de Polonia y luego las de Dinamarca.
En el siglo XII, Federico Barbarroja la declaró “ciudad libre e imperial” e impulsó su vitalidad económica, como urbe portuaria cercana a las aguas del Mar del Norte.
Asociada con Lübeck para crear la Liga Hanseática
En el año 1241 se asociaría con Lübeck, una iniciativa que daría origen a la famosa liga hanseática; alianza comercial y defensiva de diversas ciudades del norte de Alemania y del Báltico que controló el comercio en buena parte de Europa desde el siglo XIII hasta el XVI.
Lübeck también era una bella ciudad “imperial y libre”, asentada en una isla protegida por corrientes fluviales, y apenas a setenta kilómetros al este de Hamburgo. Por su situación, más oriental sería clave para el impulso cultural y comercial hacia el resto del Baltico; gran parte bajo la influencia de la Orden Teutónica. En Lübeck estaba la sede de la Hansa, alianza cuyo patrono fue el apóstol Santiago.

La rica ciudad de Lübeck, la perla de la Hansa, también contó desde la Edad Media con su iglesia dedicada al apóstol Santiago en Mayor, la Jakobikirche. Vista del templo desde la Königstrasse.
* Fuente Commons/Wikimedia/ Martin Lemke.
La devoción al Apóstol se expandió por todo el orbe cristiano y ya en el siglo XIII tanto Lübeck como Hamburgo edificaron sendos templos dedicados al santo patrono.
Peregrinos desde las tierras del extremo norte
Por los puertos de la Hansa pasaron multitud de peregrinos venidos desde los países escandinavos, y de puntos tan lejanos como Islandia, para continuar por vía terrestre o marítima hacia el país de Santiago, Jacobusland.
Juan Caamaño Aramburu, en su libro sobre las peregrinaciones por mar, analiza las relaciones entre los puertos del norte de Europa y España. En él se citan interesantes ejemplos de viajes de peregrinación; entre ellos cita un convoy de cuatro barcos que partió desde Hamburgo con destino a Galicia, en el Año Santo de 1473.
Pero también era común que los peregrinos llegados a los puertos hanseáticos prosiguieran su marcha a pie por el interior del Continente, hacia Roma o Santiago. Así lo hizo, por ejemplo, Santa Brígida de Suecia.
Muchos de de estos peregrinos que avanzaron por tierra aprovecharían el periplo para visitar la tumba de los Reyes Magos, en Colonia; continuando hacia el sur por la Niederstrasse descrita por Hermann Künig.
La iglesia de Santiago, en Hamburgo
En Hamburgo, la iglesia de Santiago es el principal monumento que desde la Edad Media testimonia la peregrinación santiagueña en la ciudad. Sigue siendo uno de los principales templos del casco antiguo.

La Iglesia de Santiago, en Hamburgo, es originaria del siglo XIII, pero tuvo que ser reconstruida tras ser bombardeada en la Segunda Guerra Mundial. Imagen de Luis Alvarez.
El templo original se edificó en el siglo XIII, fuera de las murallas de la ciudad; por ello acogía a los peregrinos que llegaban a Hamburgo cuando ya estaban cerradas las puertas de la urbe. Con la llegada de la Reforma protestante, el templo de St. Jacobi se convirtió en iglesia luterana; una iglesia cuyo patrimonio, en tiempos de Napoleón, se dañó gravemente, al utilizarse el templo como establo por las tropas francesas.
Un nuevo capítulo dramático para el templo ocurrió el 18 de junio de 1944, cuando quedó arrasado durante uno de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Por suerte, su órgano Arp-Schnitger -él mayor órgano barroco europeo- y parte de sus tesoros medievales se habían resguardado convenientemente. En la actualidad el edificio gótico es una reconstrucción terminada en 1963 en la que destacan tanto el magnífico órgano como algunos altares antiguos y la luminosidad de las vidrieras de Carl Crodel, que dan vida a los grandes ventanales ojivales de la cabecera del templo.
Unas magníficas puertas «santiagueñas»
Entre las referencias santiagueñas, destacaría las puertas de bronce del portal oeste. Se colocaron en 1966. Se diseñaron como unas cortinas en las que están grabadas escenas de la vida de Santiago Apóstol y de las peregrinaciones medievales. Los relieves son interesantes. En ellos el espectador hallará también una representación de la barca que trajo el cuerpo de Santiago a Hispania (arriba) hasta la propia fachada de la catedral de Santiago (abajo derecha)

Hamburgo. Puertas de bronce de la Iglesia de Santiago, de Jürgen Weber, un escultor de obra realista y poética. Imagen de Luis Alvarez
En medio de los cortinajes, sujetos con pomos en forma de concha, aparece un arcángel con una lanza, figura que bien pudiera haber diseñado el propio Doméniko Theotokópulos. La obra es de Jürgen Weber, nacido en 1928 en Münster, y muerto en Ibiza en el año 2007; un buen escultor de obra realista y poética, extendida por diversos países de Europa y América.
En el propio templo hay una dependencia denominada «Centro de peregrinos del norte» que sirve para coordinar las iniciativas de los peregrinos, sellar la credencial del viaje y dar información de los caminos de peregrinación del norte de Alemania.
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