Colonia, la «ciudad de los Reyes Magos», es una de las mecas mundiales de la peregrinación y uno de los puntos neurálgicos de las rutas hacia Santiago de Compostela.

Por Tomás Alvarez

La ciudad de Colonia tenía, en la Edad Media, tal densidad de iglesias que se la conocía como “la Roma del norte”. El obispo armenio Martiros de Arzendjan, viajero por todo Occidente en el final del siglo XV pasó casi todo el mes de octubre de 1491 en la ciudad y dejó en su relato muestras de admiración. La urbe era entonces la mayor de las poblaciones germánicas.

Tenía entonces Colonia –escribió el monje- 224.000 casas e innumerables iglesias. Entre todas las edificaciones destacaba la catedral, que albergaba la tumba de los Reyes Magos. El viajero armenio describió la majestuosidad y riqueza del edificio; maravillándose ante sus enormes ventanales. Relató la existencia de reliquias de 12.000 santos, y quedó impresionado por la gran campana de la torre, que necesitaba de la fuerza de 28 personas para ser accionada.

Tan impresionado quedó el viajero asiático que al partir de Colonia tras 20 días de estancia afirmó: «me sería imposible poner por escrito todo lo que concierne a la descripción de la ciudad»

Colonia ciudad de los Reyes Magos. El sarcófago con las reliquias, en la gran catedral de la ciudad alemana. Imagen de Tomás Alvarez

Colonia, meca de peregrinaciones

Colonia era una Meca de la peregrinación. Allí llegaban multitud de viajeros para ver las incontables reliquias, y especialmente las de los Reyes Magos. Pero también era un punto de encuentro. El Camino hasta Santiago era largo, y por eso los peregrinos solían acudir a centros nodales, en los que se formaban grupos de viajeros que luego avanzaban juntos, para afrontar mejor los peligros del viaje: enfermedades, asalto de bandidos, etc.

En la guía de Hermann Künig –la primera escrita realmente para los peregrinos- se destacan dos núcleos nodales clave de la peregrinación en Europa. El de Einsiedeln y el de Colonia/Aquisgrán, esenciales en el ordenamiento de las rutas continentales.

El núcleo de Colonia/Aquisgrán canalizaba la peregrinación procedente de Lübeck y otras ciudades de la costa del Báltico y Escandinavia; la del norte de Alemania, y la que llegaba desde Polonia por Leipzig, Erfurt y Eisenach, hasta Santiago, por la conocida antaño como Vía Regia.

Catedral de Colonia, en Alemania

Catedral de Colonia, magnífica ciudad de Alemania, muy ligada al mundo de la peregrinación a Compostela. Imagen de Guiarte.com

 

A partir de este núcleo, los viajeros avanzaban por los Países Bajos y Francia, siguiendo la conocida como vía Turonense. En este trayecto se unían también más peregrinos que, desde Escandinavia, Irlanda o la Gran Bretaña, llegaban a puertos de la costa atlántica, como Caen, la Rochelle, Blaye o Burdeos. Otros se incorporaban en el entorno del valle del Loira, procedentes de Alsacia, la Lorena y el centro-oeste alemán, tal como señala Künig.

La gran urbe romana

Colonia fue una urbe importantísima en tiempos romanos. En las inmediaciones de la catedral existe un excelente Museo Romano, recomendable para conocer la historia de la urbe. Precisamente el nombre de la ciudad deriva de aquella época, cuando se fundó como «Colonia Claudia Ara Agrippinensium«.

No lejos del Museo, y del magnífico ayuntamiento gótico, están los imponentes restos del Pretorio, machacados por el paso del tiempo y -sobre todo- por las bombas de la II Guerra Mundial.

Impulsada por ventajas comerciales y el poder de sus dignatarios eclesiásticos, Colonia creció en dimensión y poder.

En el siglo XII, las reliquias atribuidas a los Reyes Magos, conservadas en Milán, fueron robadas por el emperador Federico Barbarroja, y llevadas a Colonia. Aquella entrega, en 1164, resultó esencial en el prestigio de la ciudad, que pasó a ser uno de los lugares santos del cristianismo. La posesión de tal relicario fue determinante para que en el siglo siguiente se impulsara allí la construcción de la gran catedral gótica, la mayor de Europa.

Entre las más de ciento cincuenta iglesias que tenía la ciudad en la Edad Media, varias estaban dedicadas a Santiago el Mayor. De ellas aún queda una, aunque reconstruida en la Edad Moderna.

La ciudad de Colonia quedó arrasada en la II Guerra Mundial.

Colonia quedó arrasada en la II Guerra Mundial. En la imagen, los restos del ayuntamiento gótico, cuando empezó su reconstrucción. Delante, la base constructiva de la ciudad imperial romana. Guiarte.com

Arte en la ciudad de los Reyes Magos

Colonia es una ciudad de enorme atractivo artístico. El elemento que concita el interés básico de la ciudad es la inmensa catedral gótica, una mole majestuosa. En torno a ella hay un ramillete de museos de enorme interés, y esparcidas en la geografía urbana numerosas iglesias, algunas de gran atractivo.

El punto focal de las iglesias de la urbe está junto al altar mayor de la catedral: el relicario de los Reyes Magos. Un triple sarcófago de oro, elaborado en el siglo XII acoge las famosas reliquias robadas a Milán. El orfebre que inició esta joya, en 1180, fue Nicolás de Verdún.

Hay testimonios de grandes viajeros que visitaron Colonia. Aparte del ya citado obispo Martiros de Arzendjan, pasaría por Colonia, en el siglo XIV, Santa Brígida de Suecia. Del siglo siguiente, tenemos el testimonio del viaje del noble bohemio Leo de Rozmithal y Blatna.

Catedral de Colonia

Arnold von Harff, caballero de Colonia, oró en la catedral, ante la tumba de los Reyes Magos, pidiendo que su largo viaje fuera exitoso. Imagen de Tomás Alvarez

De la ciudad de Colonia era el famoso viajero Arnold von Harff  quien marchó entre 1496 y 1499 a Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela. Como detalle importante, hay que apuntar que este peregrino utilizó por Europa Occidental los itinerarios descritos por Hermann Künig, por lo que algunos autores sugieren que utilizó su guía.

En aquella época también visitó Colonia, en un largo viaje que alcanzó Compostela, el noble polaco Nicolás von Popplau

Machacada por la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial fue terrible para la urbe. Las fotografías de final del conflicto nos muestran una ciudad devastada por los bombardeos. Sólo se respetó a la catedral. En torno a ella, las imágenes de aquel dramático momento resultan dantescas. Aparece un campo de ruinas… en el que se pueden identificar los formidables muros de la ciudad romana, que afloraron bajo el panorama de la destrucción.

Hoy la urbe, con algo más del millón de habitantes, es la mayor del estado de Renania del Norte-Westfalia.

El relicario de los míticos Santos Mártires Macabeos, en la iglesia de San Andrés de Colonia, Alemania

El relicario de los míticos Santos Mártires Macabeos, en la iglesia de San Andrés de Colonia, Alemania. Imagen de Tomás Alvarez

El conjunto urbano ha perdido su traza medieval y muchas iglesias han tenido que ser restauradas prácticamente en su totalidad. Aún así, es un destino excepcional, por su historia y cultura y patrimonio. Prueba de ello es su maravillosa catedral gótica; sus iglesias románicas medievales, como la espectacular basílica de San Gereón, o el edificio gótico del Antiguo Ayuntamiento, Altes Rathaus, que nos recuerda que esta es la urbe con el ayuntamiento más antiguo de Alemania.

Precisamente, uno de los recorridos que puede hacer el amante del arte es el de las doce iglesias románicas que perviven en la urbe; varias de ellas reconstruidas casi totalmente después de los destrozos de la Segunda Guerra Mundial. En ellas aún puede hallar desde frescos del siglo XIII (Santa María de Lys) hasta reliquias famosas, como las de San Alberto Magno, o los míticos Santos Mártires Macabeos; ambos en la iglesia de San Andrés.

Virgen del Rosal, de Stefan Lochner, una magnífica pintura del arte gótico de la ciudad

La Virgen del Rosal, de Stefan Lochner, en el museo Wallraf-Richartz, Colonia, Alemania.
* Fuente Commons/Wikimedia/.

La visita al cercano museo Wallraf-Richartz es también muy interesante para conocer la riqueza artística de la ciudad medieval. En él se acoge una excelente colección de los primitivos pintores de Colonia, entre los que destaca Stefan Lochner.

Stefan Lochner es uno de los grandes maestros del gótico alemán. Pintó este cuadro en 1448, poco tiempo antes de morir; al parecer en una de las epidemias de peste habituales en la Europa medieval. En la catedral de Colonia hay otro famoso cuadro suyo en el que presenta una Adoración de los reyes.