En las crónicas de la peregrinación abundan las citas sobre los puentes, destacando los de mayor tamaño y hermosura… Pero muchas de las imágenes más románticas del recorrido están vinculadas a los pequeños puentes del Camino de Santiago.

Por Tomás Alvarez

Frente a la belleza del Kapellbrüke de Lucerna; frente a la armonía del de Puente la Reina; frente al tamaño del Pont Saint Esprit, en la memoria del viajero santiagueño perviven con un cariño especial las imágenes de los numerosos puentes pequeños con encanto.

Los puentes que permiten salvar los grandes ríos destacaron siempre por su magnífica obra y la utilidad para el viajero. Así, por ejemplo, el largo Pont Saint Esprit fue antaño realmente la entrada esencial hacia el Languedoc. Por esta razón, las citas de pasos como este están una y otra vez en los libros de Historia y en las crónicas de peregrinación.

puente Romeros, en Santovenia de Oca, sobre el río Vena.

El puente Romeros, en Santovenia de Oca, Burgos; sobre el río Vena. Imagen de Miguel Moreno

Los pequeños puentes del Camino de Santiago

Sin embargo, los puentecillos que salvan las pequeñas corrientes también aparecen una y otra vez en multitud de imágenes difundidas por los peregrinos en sus redes sociales. Los viajeros aman a esos enclaves sencillos, donde el rio y el puentecillo integran un espacio recoleto, de belleza sencilla; íntima.

Un ejemplo de este tipo de enclaves con encanto podría ser el puente de  Ribadiso. Se construyó hace unos siete siglos, sobre el río Iso, muy cerca de Arzúa, La Coruña. Es una obra sencilla, con un solo vano; una arcada de medio punto.

Puente de  Ribadiso, muy cerca de Arzúa, La Coruña.

Puente de Ribadiso, construido hace unos siete siglos, sobre el río Iso, muy cerca de Arzúa, La Coruña. Imagen de José Holguera.

El paso es umbroso. La corriente tranquila invita al viajero a descalzarse y refrescar sus pies. En torno al rio se halla una minúscula aldea de casas de piedra, donde ya hubo hospital de peregrinos en la Edad Media. Pese a su simplicidad, el de Ribadiso es uno de los puentes que más veces vemos en las redes sociales. Su aspecto humilde y el paisaje acogedor que le envuelve le otorgan un encanto que cautiva al caminante.

En el recorrido que nos dejó Künig en la primera guía escrita para los peregrinos a Compostela, en el siglo XV, nos encontraremos con bellos puentes de pequeño tamaño. En Suiza podemos ver hermosos ejemplos como el Puente del Diablo (Tüfelsbrugg o Teufelsbrücke), en las cercanías de Einsiedeln; o como el puente de Berna, de Friburgo.

el puente de Berna, de Friburgo

El puente de Berna, a la entrada de Friburgo, en Suiza; imagen de Tomás Alvarez

Por Francia

También en Francia hallaremos el encanto de los pequeños puentes del Camino de Santiago. Destacaría los de la zona del Bearne, sobre corrientes débiles en verano, pero que se tornan impetuosas en tiempos invernales. El Puente Viejo de Orthez es un ejemplo. Otro de estructura similar era el de la Leyenda, en Salvatierra, sobre el Olorón. Su imagen actual nos recuerda ese ímpetu que lo transformó en una evocadora ruina.

Puente de la Leyenda sobre el Gave de Oloron

Romántica imagen de los restos del Puente de la Leyenda, en Salvatierra de Bearne, sobre la corriente del gave de Oloron. Imagen de F Robillard/ Tourisme du Béarn des Gaves.

Poco más adelante, en Saint Jean Pied de Port, nos encontraremos con otro puente con encanto; el que une las dos partes del casco urbano, al pie de la iglesia de Santa María. La estampa es bella. La única arcada del puente semeja un acto triunfal para recibir a ese río, el Nive, que avanza entre casas llenas de flores.

Pequeños puentes, en España

En España, son numerosos los pequeños puentes que rebosan encanto. Por poner algunos ejemplos, el de la Rabia, en Zubiri, Navarra. Más adelante, en la provincia de Burgos podemos ver el delicioso puente Romeros, en Santovenia de Oca, sobre el río Vena. Cerca, en el entorno de Agés, está el puente Canto, también con un solo ojo. Se dice que fue levantado sobre el río Vena por san Juan de Ortega, para facilitar el paso de los peregrinos.

Antes de llegar a Sahagún: El puente y la ermita de la Virgen del Puente.

Poco antes de llegar a Sahagún aparecen el Puente y la ermita de la Virgen del Puente, sobre el rio Valderaduey. Imagen de Tomás Alvarez.

Nada más alcanzar la provincia de León, encontramos otro magnífico ejemplar, poco antes de llegar a Sahagún: El de la Virgen del Puente. En el verano, cuando el sol achicharra las tierras cerealistas de la Meseta, de repente el viajero encuentra belleza y sombra. El puente, con dos ojos, es humilde pero con mucho sabor …Y al lado está la ermita mudéjar de la Virgen del Puente; un edificio de belleza sencilla que en el pasado fue Hospital de peregrinos.

La provincia de León  es tierra de vigorosos ríos que conducen al Duero las aguas de la Cordillera Cantábrica. El viajero los irá cruzando por grandes puentes, pero también a veces por obras humildes pero bellas.

Por las sendas de Künig

En Benavides de Órbigo, en el trazado que recomendó  Hermann Künig para ir desde León a Ponferrada evitando las alturas de los Montes de León, nos encontramos con el puente de los Molinos. Junto a él estaba antaño la puerta de la vía de Santa Marina del Rey. A su lado, un molino nos recuerda una de las funciones que tenía este ramal de las aguas del Órbigo, conocido ahora como Canal de Villares.

Por la propia provincia de León, también contemplaremos un puente evocador a la entrada de Molinaseca, sobre el río Meruelo.

En Benavides de Órbigo, en el trazado que recomendó Künig, nos encontramos con el puente de los Molinos.

En Benavides de Órbigo, en el trazado que recomendó Künig, nos encontramos con el puente de los Molinos. Imagen antigua del mismo, cortesía de Severino Carbajo.

En tierras gallegas

Ya en el ámbito de Galicia, junto al ya mencionado de Ribadiso, cabe destacar el de Furelos, muy cerca de Melide. Es medieval y tiene tres ojos… su soledad es pareja a su belleza, aunque su tamaño –unos 50 metros de longitud total- ya hace que entre con dificultad en el capítulo de puentes pequeños.

No obstante, para cerrar con otro pequeño puente gallego con encanto, nos quedaremos en las ruta que aconsejó Künig, que pasa por Lugo. Cerca de O Corgo se halla el puente dos Galineiros, sobre el río Chamoso. Parece que tiene origen romano, aunque con muchas reformas posteriores. Es también un puente con mucho encanto… y pequeño en tamaño.

ruta que aconsejó Künig, que pasa por Lugo, ponte dos Galineiros

Los pequeños puentes del Camino de Santiago. En la via de Künig, cerca de O Corgo, Lugo, hallamos el bello puente dos Galineiros. Imagen de Tomás Alvarez

Puentes y caminos… En realidad, el propio Camino de Santiago es un puente; un puente que une el pasado y el presente; un puente que une gentes, horizontes y sueños.