En la guía de Künig se citan tres entradas para acceder desde Francia al interior de la Península Ibérica. Son la de Roncesvalles y las dos que confluyen en Bayona: la que avanza cercana al mar, por San Juan de Luz e Irún, y la que la que cruza los Pirineos por el puerto de Otxondo, conocida como el Camino de Baztán.

Por Tomás Alvarez

Con algo más de cien kilómetros de recorrido, el Camino de Baztán es una ruta histórica y de peregrinación de gran belleza, que une la ciudad de Bayona y la capital navarra, Pamplona, a través de excelentes sendas paisajísticas y poblaciones de interesante arquitectura popular.

El puente del Txokoto, en Elizondo, en el Camino de Baztán

El bello entorno del puente del Txokoto, en Elizondo, la principal población del Camino de Baztán en su recorrido por Navarra. Imagen de Tomás Alvarez.

El monje servita alemán, autor de la primera guía moderna del Camino de Santiago, eligió en su viaje de ida a Compostela el paso por Roncesvalles; pero en el trayecto de retorno nos cita una la doble vía que confluye en Bayona. Una de ellas surge en la ciudad de Burgos. El viajero alemán explica que ante una cruz de piedra hay una bifurcación, y que el camino de la izquierda le conduce a Porten Berge (Puerto de San Adrián).

En nuestra web, el lector encontrará los aspectos más destacados de esta ruta, en cuatro reportajes escritos por Miguel Moreno Gallo, relativos a los trayectos: de Burgos a Briviesca; el tramo de Briviesca a Miranda; el de Miranda al paso de San Adrián, y de San Adrián a Bayona.

Trinidad de Arre, con su puente viejo, al fondo el hospital de peregrinos y la iiglesia románica

Trinidad de Arre, con su Puente Viejo, por donde los peregrinos cruzan el río Ulzama. Es el punto de unión del Camino Francés con el Camino de Baztán. Imagen de Tomás Alvarez

La tercera entrada: el Camino de Baztán

La otra entrada es la conocida como el Camino de Baztán, en referencia a esta comarca del entorno del valle del Bidasoa, río denominado en gran parte de su recorrido como Baztán. Künig, por el detalle de su escrito, parece que avanzó por esta vía.

Si el viajero quiere hacer este camino, en el sentido que lo recorrió  Hermann Künig, el trayecto será el siguiente:

A poco de dejar Pamplona, el viajero llegará a a Trinidad de Arre, con su estampa típica en la que aparece el río Ulzama, el viejo puente y la iglesia románica. Es aquí donde se separan la ruta de Roncesvalles y la que avanza hacia el puerto de Belate y Bayona.

El puente, tal vez de origen romano, hizo del lugar un punto estratégico por el que pasaban desde la antigüedad los peregrinos. Tiene seis arcos y una adecuada conservación. El paraje es bello, animado por el trasiego del peregrinaje. La iglesia es de un románico sencillo. En el edificio contiguo funciona un hospital de peregrinos de origen medieval.

La hospitalidad en el puerto de Belate

El viajero continuará desde Trinidad de Arre hacia el norte por el paseo a la orilla del Ulzama; Luego desde Sorauren proseguirá hacia Endériz, Etuláin y Olagüe por sendas y tramos de carretera cruzando espacios de cultivo y zonas boscosas en dirección al puerto de Belate o de Velate.

El caminante habrá pasado en este tramo desde una cota cercana a los 400 metro en Trinidad de Arre a los 900 del entorno del Puerto, un enclave por donde hace dos mil años avanzaba una vía romana. Este puerto comunica los valles del Ulzama y de Baztán. En su entorno se hallan los restos de un monasterio originario del siglo XII, famoso por su caridad con el peregrino.

Monasterio Hospital de Belete o Velate, fammoso por su caridad, en el Camino de Baztán

Imagen del antiguo monasterio-hospital de Santa María, fundado en el siglo XII, al lado de la calzada romana que unía Pamplona y Bayona, en las altura de Belate. Imagen de Carmen Montoro/ Guía Visual de Gorosti.

En aquel centro religioso funcionaba un hospital para atender al peregrinaje que iba o venia de Bayona. Künig debió tener una buena experiencia en el mismo, pues afirmó que después de la subida al monte hay un lugar donde “tratan con amabilidad a los hermanos peregrinos./Se llama Monte Sancta Maria”. Monasterio y centro de caridad entraron en declive en el inicio del siglo XVI, en los días de guerra por el control de Navarra.

Riqueza en templos y casonas palaciegas

Toda esta zona es de gran atractivo para el viajero que busca espacios de calidad natural, con pistas y sendas que cruzan bosques y praderías, en dirección a Berroeta o Berrueta y Ziga; lugares con bella construcción tradicional.

Iglesia de San Lorenzo en Ziga, Navarra, conocida xomo la catedral del Baztán

La espectacular portada de la iglesia de San Lorenzo en Ziga, Navarra, conocida como «la catedral del Baztán». Imagen de Tomás Alvarez

A destacar en Ziga la extraordinaria iglesia parroquial, dedicada a san Lorenzo, conocida popularmente como la catedral del Baztán. En medio de un conjunto de bellos casones se eleva este edificio religioso del final del siglo XVI, con un diseño clasicista y una grandiosa portada hecha en piedra de tonos rosados.

Pocos kilómetros más adelante se halla ya Elizondo, capital histórica del valle del Baztán, con aspecto de pequeña urbe, edificaciones históricas y espacios bellos, como el que abraza el curso del río, que cruza la población ya a una cota de tan sólo 200 metros sobre el nivel del mar.

Hay allí diversos edificios antiguos de aire palaciego, como la casa Arizkunenea,  y un buen ayuntamiento del siglo XVII, donde sesiona la Junta General de Baztán. La iglesia, de aire catedralicio, es de principios del siglo XX.

Hacia el puerto de Otxondo y Urdax

A partir de Elizondo, el camino retoma la subida. Un punto cercano y agradable es Amaiur o Maya. Es una localidad con una construcción encantadora, que se agolpa en torno a una calle central magníficamente cuidada. En la parte más elevada quedan escasos restos de un castillo. Fue uno de los últimos reductos de resistentes navarros en el siglo XVI, en las luchas que terminaron con la anexión a la corona española.

Maia o amaiur, en el Baztán

Maya o Amaiur tiene un encanto especial, empezando por esta puerta de entrada al núcleo de su caserío, articulado en torno a la calle Mayor. Imagen de Tomás Alvarez.

Desde allí, continua el ascenso hasta el puerto de Otxondo u Otsondo (cota de unos  600 metros) que divide los valles de Urdax y del Baztán. Es un espacio agradable por su riqueza natural.

Urdax es un lugar de larga historia, ligado al Camino de Santiago. Allí hubo hospital de peregrinos desde el siglo X. El centro premostratense de Urdax alcanzó fama en la zona y extendió su prestigio por el sur de Francia. Sin embargo, la cercanía a la frontera gala le fue nefasta en tiempos de la Revolución Francesa, periodo en el que el monasterio y el lugar fueron gravemente dañados por tropas galas.

Por tierras  francesas

Ya en Francia, el camino avanza por Souraide; pasando cerca de Espelette, población muy conocida por sus piments d’Espelette, pimiento rojos secos. El caminante se sorprenderá con esta imagen icónica del lugar, cuyas casas muestran pimientos colgados en sus fachadas.

En la ruta hacia Bayona la siguiente población de gran interés es Ustaritz, que en el pasado fue centro administrativo de Labort, una de las demarcaciones históricas del País Vasco francés.

Ustaritz conserva excelente edificación tradicional, así como edificaciones erigidas en el siglo XIX por los indianos que trajeron importantes fortunas de América. Una de ellas es la de Lota, palacio neorenacentista construido por un emigrado a Chile y que en la actualidad alberga el Instituto Cultural Vasco.

Ustaritz, una de las importantes poblaciones francesas del Camino de Baztán. Iglesia de san Vicente.

Ustaritz, una de las importantes poblaciones francesas del Camino de Baztán. Iglesia neogótica de San Vicente, construida a mediados del siglo XIX. Imagen de Tomás Alvarez

Otro edificio monumental de este lugar es la iglesia neogótica de San Vicente, del siglo XIX, con un colorista interior en el que se incorporaron novedosos elementos estructurales metálicos, típicos de la arquitectura industrial.

Por la orilla del rio Nive

Ustaritz se halla a la orilla del río Nive, que continúa en dirección este hasta Bayona. Junto al rio, un paseo permite al peregrino avanzar gozosamente hasta esta bella ciudad, clave en el pasado para la entrada del peregrinaje hacia España.

Por Bayona pasaban peregrinos de toda Europa del norte. Llegaban desde Escandinavia, norte de Alemania y Polonia, Países Bajos, Flandes y oeste de Francia, a través de la vía Turonense. También fue ciudad con un puerto muy activo.

Bayona ya figura en el mapamundi de Al Idrisi, el famoso cartógrafo del siglo XII, y a su puerto llegaban por barco numerosos peregrinos norteños que luego continuaban a pie el resto del trayecto hasta Compostela. Hoy sigue siendo una ciudad agradable y bella, donde los peregrinos encuentran arte, historia y buena acogida.