Sueros de Cepeda es un lugar ubicado en la senda jacobea que recomendó el monje alemán Hermann Künig en el siglo XV. Ocupa un espacio verdeante del valle del río Tuerto, donde confluyen otros dos cauces de agua: el rio de las Huelgas y el arroyo de Presilla; un ámbito embellecido por el telón de fondo de las montañas de la sierra cepedana.

Por Tomás Alvarez 

El casco urbano se halla a unos 45 kilómetros al oeste de León y a unos 20 al norte de Astorga, en medio de una vega feraz. Esta parte de la provincia de León fue un territorio muy poblado desde la prehistoria, en el que se han hallado también vestigios romanos.

La iglesia de Sueros de Cepeda ocupa un espacio destacado del casco urbano, y se halla al lado del cauce del río y de una opima fuente. Fotografía de Tomás Alvarez.

El origen del nombre 

Diversos autores citan el origen del nombre del lugar en la raíz s-r como hidronímico prerromano, que tendría un significado de fluir; de ahí derivaría el suero, en latín serum. Basándonos en este dato, el nombre de Sueros tiene una vinculación con los ríos y arroyos que fluyen en su término.

El filólogo Joan Corominas señala el origen de la palabra suero en un indoeuropeo arcaico, del que deviene el portugués soro, el sardo soru, además del sorus iberolatino.

La parte más antigua de Sueros debió estar en el entorno de la iglesia. Allí existe un lugar donde aparecen antiguos restos de fundición y algunas fuentes abundantes; surgencias que pudieron motivar el nombre del enclave primitivo.

En un cruce de caminos

La ubicación del lugar resulta propicia para el ser humano, por reunir a la abundancia de aguas, la fertilidad de sus tierras y la confluencia de varios valles por los que discurrieron tradicionalmente caminos muy frecuentados. Está cerca de la vía romana que unía Asturica Augusta, la actual Astorga, con Flavionavia, en la costa asturiana, muy cerca de Avilés. También se halla en la ruta más factible que une León y el Bierzo, por donde circularon guerreros, mercaderes y peregrinos desde los tiempos más lejanos.

Cerca de Sueros, en el entorno de Brañuelas, se halla la cota más baja para superar los Montes de León, paso que se utilizó cuando se hizo la línea del ferrocarril; un detalle geográfico muy importante que pudo observar en el siglo XV Hermann Künig, el monje alemán autor de la primera guía para los peregrinos a Compostela, en la que recomendó a los peregrinos seguir la senda que cruzaba por Santa Marina del Rey y la Cepeda.

La ubicación de Sueros de Cepeda resulta propicia, por la abundancia de aguas y le fertilidad del suelo. Fotografía de Tomás Alvarez

Sueros de Cepeda y Alfonso IX

Esa ubicación estratégica hace que también conozcamos la presencia de mandatarios del Reino de León por la zona. Hay constancia documental de la estancia en Sueros de Cepeda de Alfonso IX, en uno de sus viajes a Compostela. En Sueros firmó un documento, el 18 de marzo de 1220, otorgando a su halconero, Juan Ivañez el pueblo de Espina de Tremor.

Junto a la firma del rey aparecen las de los dignatarios de su curia regia: Pedro, Obispo de Astorga; Martin II, de Zamora; Gonzalo, obispo de Salamanca; Álvaro Petriz, confaloniero del rey; Fernando Fernández, mayordomo real; el conde Gonzalo, señor de Trastámara y de Monterroso y, finalmente, el canciller de la Cámara Real, Padre Pérez, Arcediano de Salamanca.

Alfonso IX. Miniatura del Tumbo A de la Catedral de Compostela

El rey Alfonso IX en una miniatura del Tumbo A de la Catedral de Santiago de Compostela. Autor desconocido. Catedral de Compostela. https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=46563225

Los señoríos

En la Edad Media el lugar quedó encuadrado primero en los dominios de los señores de Cepeda y más tarde en la de los Marqueses de Astorga.

En el catastro de Ensenada hallamos datos muy concretos de la población, a mediados del siglo XVIII. Es –explica- uno de los pueblos de la Merindad de la Cepeda, que depende de la  Marquesa de Astorga. Tiene ferreñales, huertas cercadas de tapia, centenales, prados, montes de encina y urce. Suelos de calidad variable. Existen algunas plantas de frutales, de camuesa y espriega, y algunos álamos y chopos, algunos de éstos en zona comunal, reservados para reponer por causas de incendio o ruina de casas.  Los vecinos pagan diezmos y primicias al párroco. Los diezmos mayores ascienden a 280 fanegas de centeno, 8 carros de hierba, y los menores a 6 arrobas de lana, 30 corderos, 12 libras de manteca; las primicias ascienden a 16 fanegas y 2 cuartales de centeno, lo mismo que el voto de Santiago.

En el término hay cuatro molinos, un pisón, algunas colmenas, así como ganadería de bueyes, vacas, yeguas, cerdos, carneros, ovejas, cabras y machos cabríos. Hay 67 vecinos, entre ellos 14 viudas y 87 casas habitables. En común tiene un censo de 1100 reales a favor de Francisco Álvarez, de Cogorderos, por lo que paga 33 reales de vellón de réditos. A las Arcas Reales pagan 236 reales. A la Marquesa de Astorga pagan 600 reales por el derecho de alcabalas enajenado de la Real Corona. Hay una taberna arrendada por el Común en 560 reales, dos taberneros, un herrero, dos tejedores y un sastre. Figuran también dos clérigos de órdenes mayores, con el párroco

La iglesia

La iglesia del lugar ocupa un espacio destacado del casco urbano, a la vera del cauce del río Tuerto. El templo actual es resultado de la remodelación que tuvo lugar en el final del siglo XVIII. Gran parte de su piedra proviene de la iglesia de San Pedro, despoblado ubicado al sur de Donillas, cuyo templo fue demolido en 1.793.

Es seguro que la iglesia de San Pedro debió de ser un bello y sólido edificio románico, pues en la actual iglesia de Sueros se ven diversas piedras con las firmas de los canteros medievales, sin duda provenientes del despoblado de San Pedro

Tras la caída del antiguo régimen, se creó el ayuntamiento de Sueros, que comprendía el territorio del actual ayuntamiento de Quintana del Castillo, más las localidades de Ponjos, Sueros y Castrillos. Luego esa división administrativa se modificó, de modo que en la actualidad, la población se integra en el municipio de Villamejil

El templo actual de Sueros es resultado de la remodelación que tuvo lugar en el final del siglo XVIII. Retablo principal. Fotografía de Tomás Alvarez

Sueros en el diccionario de Madoz

En el siglo XIX Pascual Madoz elaboró su famoso diccionario geográfico, en el que tenemos una buena “foto” del lugar:

SUEROS:  lugar de la prov. de León, part. jud. y dióc. de Astorga, aud terr. y c.g. de Valladolid, es cab. del ayunt. de su mismo nombre, al que se hallan agregados los pueblos  de Quintana de Cepeda, Rio-frio, Ferreras, Morriondo, Castroabano y la Veguellina, Donillas, Castrillos, San Felix, Escudero de las Lavanderas, Ponjos, Palaciosmil, Oliegos, Villamuriel y Villanueva. SIT en un alto. Su CLIMA es bastante sano. Tiene 70 CASAS, la consistorial y cárcel; escuela de primeras letras; igl. parr. (San Pedro) servida por un cura de ascenso y tres voces legas; y buenas aguas potables. Confina con Castrillos, Ferreras, Castroabano, la Veguellina y Donillas. El TERRENO es de mediana calidad, y le fertilizan algun tanto las aguas de un arroyo que baja de Villameca. Los CAMINOS dirigen a los pueblos limítrofes y a Astorga, de donde recibe la CORRESPONDENCIA. PROD.: centeno, legumbres, frutas, patatas y pastos; cria ganados y alguna caza. POBL.: de todo el ayunt. 244 vec. 1084 alm. CAP PROD.: 3.037.641 rs. IMP.: 158.240. CONT., 17.383 re. 24 mrs.”

El ferrocarril  y la carretera

En el siglo XIX, Sueros figuró en el primer proyecto que se hizo para el ferrocarril de Galicia. En él, se pensó que la línea entre León a Ponferrada pasaría por Sueros y Culebros, pero hubo presiones de Astorga, que cambiaron el trazado original. El tren llegó a Astorga por primera vez el 19 de febrero de 1866. En enero de 1868 alcanzó Brañuelas.

La carretera de Pandorado no llegó desde Astorga a Sueros hasta 1930. Este lento avance del proyecto de Pandorado, motivó que las tierras de más al norte: Valdesamario, Riello, Murias, etc., hayan abandonado progresivamente su relación con La Cepeda y Astorga y se integren más en la vida de León-ciudad y del valle del Órbigo

Sueros de Cepeda cuenta en la actualidad con una población de algo más de 200 habitantes. La despoblación de la zona y el cambio de los sistema técnicos y comerciales han tenido gran impacto es esta localidad que  ha sufrido un acusado retroceso poblacional durante el último medio siglo.

La desatención institucional, motivada en buena medida por la falta de una autonomía propia para los leoneses, que están siendo gobernados desde la región vecina, ha incidido en la ausencia de inversiones que pudieran sacar a la zona del actual proceso de hundimiento económico y poblacional. Ese hundimiento económico también se ha reflejado en la pérdida de la tradicional feria quincenal que constituía una cita comercial de las comarcas de Cepeda y Omaña.

Un lugar con atractivo

En la actualidad el lugar sigue siendo atractivo, especialmente por su espacio conocido como el Pisón; un paraíso en los veranos, gozoso y refrescante, merced a la humedad de los ríos y la zona de baño, la umbría del bosquecillo, el frescor de la pradera, y el ámbito para diversión de los muchachos.

En el centro del pueblo, el bar de Julio y Marisol es otro punto a destacar, con su patio florido, propicio para tomar unas cervezas o comer al lado de los rosales floridos.

La Laguna Gallega, un humedal que destaca en medio del monte, pudo ser en la antigüedad un embalse de las explotaciones romanas de oro, muy activas en la zona. Fotografía de Tomás Alvarez

Otro ámbito muy amado por los habitantes de Sueros es la Laguna Gallega, un humedal  que destaca en medio del monte, cuyo origen pudiera ser el de embalse de agua utilizada para la minería del oro hace dos milenios, dado que toda esta zona aluvial existente entre los valles del río Tuerto y el Órbigo está llena de restos de explotaciones auríferas romanas.

Son numerosas las personas destacas del lugar en los últimos años. Entre ellas cabe citar al sindicalista Gerardo García Machado; la acuarelista Aurora Cabezas o autores como Rogelio Fernández, Amando Álvarez Cabeza, Gumersindo García, Florencio Fernández, Ignacio Redondo y Victorina Alonso. Esta última también ha destacado por su actividad política, ocupando puestos en Cortes y en la ciudad de Astorga, donde ha sido alcaldesa.

La población suele celebrar especialmente las festividades de Las Candelas y Corpus, pero no faltan otras celebraciones importantes, entre ellas la de San Isidro Labrador, que reúne a muchos campesinos de la comarca.