Uno de los aspectos esenciales que fortaleció el flujo de peregrinos desde la antigüedad radica en el estado de las vías de comunicación. En esta materia una nómina especial fue  siempre la de los hacedores de puentes. Uno de ellos fue el Maestro Pedro, al que se atribuye la reconstrucción del puente romano de Portomarín.

Por Claudio Path

Popularmente, se dice que el puente de Portomarín fue rehecho por Pedro Peregrino; sin embargo, los estudiosos señalan que su nombre real fue el de Pedro Deustamben.

Poco se sabe del maestro Pedro, citado en el Código Calixtino por la reconstrucción del puente, en los tiempos de la reina Urraca de León. Aquella antigua estructura había quedado inutilizada en uno de los episodios bélicos que enfrentaron a esta combativa reina con el que fue su marido, Alfonso I de Aragón.

Los restos del puente medieval del Maestro Pedro, en Portomarín, van desapareciendo, engullidos por el tiempo y el agua; pero la obra pervive en la memoria histórica. Fragmento de imagen de Wikipedia y fotografía de Tomás Alvarez con los restos actuales.

Del Maestro no se conocen apenas datos. Se cree que fue el encargado de la culminación de la iglesia de San Isidoro de León; responsable también por la reconstrucción del puente que superaba el Esla en la Vía de la Plata, entre Villaveza del Agua y Milles de la Polvorosa; en las inmediaciones de Benavente; un lugar por donde avanzaban hacia Asturica Augusta, Astorga, tanto los viajeros que procedían del sur y el oeste hispano, como los que provenía de Caesar Augusta, Zaragoza.

No se sabe el origen de aquel maestro medieval. Algunos dicen que era franco; lo que sí se sabe es que fue enterrado en la citada abadía real leonesa bajo el nombre de Pedro Deustamben.

La manipulación de la Historia

La reina Urraca no sólo restauró el puente de Portomarín sino que construyó en dicho lugar un hospital de peregrinos. También, en beneficio del Camino de Santiago, doña Urraca continuó apoyando por aquellos años las obras de la catedral compostelana; iniciadas por su padre, Alfonso VI de León.

En el Libro V del Códice Calixtino, obra impulsada por Diego Gelmírez  se cita a algunos de los que repararon el camino entre Rabanal y Portomarín:»Andrés, Rogerio, Alvito, Fortún, Arnaldo, Esteban y Pedro que reconstruyó el puente del Miño destruido por la reina Urraca”, dice el  Libro.

En esta cita se refleja el espíritu crítico hacia la reina Urraca; un espíritu que tambien se aprecia en la Historia Compostelana, impulsada también por el mismo Diego Gelmírez; personaje que como otros miembros del clero y la nobleza soportó de mala gana el estar gobernado por una mujer. Fiel a esa conducta poco leal, en el libro no se explica el porqué de la destrucción del puente ni se informa que este fue recuperado por iniciativa de la misma reina y con un maestro destacado que trabajaba en la propia sede real.

Imagen parcial de la lápida del enterramiento del maestro Pedro Deustamben, en San Isidoro de León. Fotografía de Fernando Ruiz Tomé. Copyright © Museo San Isidoro de León-Derechos reservados.

La reina Urraca de León y su preocupación por Santiago y el Camino

En un importante ciclo cultural organizado en la ciudad de León sobre la reina Urraca, con motivo del 900 aniversario de su fallecimiento, el escritor y periodista Tomás Alvarez recordó recientemente que doña Urraca sufrió la actitud misógina de buena parte del clero y la nobleza, pero nunca dejó de preocuparse por el bienestar del Reino ni de la propia Iglesia.

Ejemplo de ello fueron las obras en Santiago de Compostela, Portomarín o San Isidoro de León; pero también un trabajo de orfebrería extraordinario, en otro de los puntos más vinculados al Camino de Santiago: San Salvador – Oviedo. Se trata del recubrimiento de plata del Arca Santa de la catedral de Oviedo, encargado por la Reina en el año 1123.

Dentro de los desvelos por la peregrinación a Compostela también hay que incluir la entrega una reliquia excepcional traída desde Jerusalén por Maurice Bourdin, quien luego alcanzaría el papado como Gregorio VIII.  Bourdin volvió de Tierra Santa con una cabeza que atribuía al propio apóstol Santiago y que hoy se presenta en la Capilla de las Reliquias de la catedral compostelana como la de Santiago el Menor.

El maestro Pedro

El maestro Pedro recibió sepultura en la propia iglesia de San Isidoro por orden de Alfonso VII de León y de su hermana Sancha, a la que su hermano había concedido el título de reina; tras ser coronado como emperador en la catedral de León, con asistencia de múltiples mandatarios de la Península Ibérica y Francia.

La sencilla lápida de Pedro Deustamben está encabezada por un dibujo que muestra a dos ángeles alados, con sendos incensarios, sobre una especie de lecho o diván en el que yace el maestro constructor medieval.

En el siglo XVI, el historiador Ambrosio de Morales escribió que Pedro Deustamben recibió el honor de ser enterrado en la iglesia abacial por ser artífice de la misma y por “sus grandes virtudes y santidad”.

Santiago Peregrino, una estatua famosa del templo románico de Santa Marta de Tera; edificación que según estimó Manuel Gómez-Moreno, era también una obra de Pedro Deustamben. Imagen de José Almeida.

De la inscripción sepulcral, deteriorada durante el expolio francés de la Guerra de la Independencia, cuando los sepulcros de la abadía de San Isidoro fueron abiertos y saqueados, y de documentos relativos a sus obras, este maestro se ha identificado como Pedro Deustamben, Pedro Deus Tam Bene, Pedro Dios También o Pedro de Dios.

El historiador y arqueólogo Manuel Gómez-Moreno, vinculó al Maestro, asimismo, con otra importante obra románica: el templo de Santa Marta de Tera, en Zamora; donde se alberga la escultura más antigua conocida del Apóstol Santiago como peregrino.