Entre los viajeros que dejaron escrito el relato de su peregrinación a Santiago de Compostela en el siglo XVI figura Heinrich Schonbrunner, caballero de Zug, en la actual Suiza, muy implicado en la defensa del catolicismo en su tierra, en un tiempo agitado por las luchas frente a los partidarios de la Reforma protestante.

Por Tomás Alvarez

Heinrich Schonbrunner nació en 1498 en la pequeña ciudad de Zug; población donde se mantuvo en su tiempo el poder católico, pero en conflicto permanente con los territorios del entorno, por el enconamiento de la lucha con los reformistas de los cantones de Berna y Zurich.

El viaje del capitán Heinrich Schonbrunner a Santiago de Compostela, en el siglo XVI

El viaje del capitán Heinrich Schonbrunner a Santiago de Compostela, en el siglo XVI, aporta datos de interés por su travesía marítima. Imagen de elcaminodekunig.com

Desde la ciudad de Zug

Nacido en 1498, de una familia ya implicada en el gobierno de su ciudad, Schonbrunner fue un activo militar al servicio de esta, del Sacro Imperio Romano Germánico y, en general, de la causa católica.

Como persona muy activa en la defensa de sus ideas, fue un personaje enfrentado a los dirigentes de la Reforma. Entre sus acciones más conocidas figuró, en 1528, el rapto de las reliquias de St. Beatus de la cueva donde se conservaban, en las cercanías del lago de Thun, cerca de Berna; lugar que había caído en poder de los berneses, activos defensores de la Reforma, contrarios a la devoción popular y a la peregrinación surgida en torno a la cueva del santo.

En 1530, en la Dieta Imperial de Augsburgo, donde Carlos V intentó cohesionar al Imperio frente a la amenaza de los turcos y las disensiones religiosas, obtuvo el salvoconducto para realizar su peregrinación a Santiago de Compostela, proyecto que cumpliría un año más tarde.

Tras su viaje a Compostela, en el mismo año de su retorno Heinrich Schönbrunner participará en la batalla de Kappel, en la que los cantones católicos derrotaron las fuerzas protestantes; encuentro bélico en el que pereció el dirigente reformista Ulrico Zuinglio, quien estaba al frente de las tropas de Zurich. Zuinglio, líder de la Iglesia Reformada Suiza, no dudaba en legitimar la guerra para extender la Reforma.

Vidriera del siglo XVI con una representación del apóstol Santiago el Mayor y el escudo de armas de Heinrich Schönbrunner en el claustro de la abadía de Wettingen.
* Fuente Commons/Wikimedia

Heinrich Schönbrunner, en camino a Compostela

El 2 de febrero de 1531, día de la Candelaria, Heinrich Schonbrunner salió hacia Compostela. Pasando primero por Einsiedeln, el gran monasterio mariano ubicado menos de treinta kilómetros de Zug y lugar de peregrinación de devotos de toda Europa.

Desde allí marcharía a Solothurn (Soleura), donde se reunió con otros peregrinos: Junker Nikolaus von Meggen y a Vogr Geyser, ambos de Lucerna, y un consejero de Sankt Urban. Solothurn siempre fue una de las principales ciudades católicas de la Confederación Helvética y a su episcopado pertenece Basilea.

Fuente y torre del Reloj, en la Markplatz de Solothurn. Imagen de guiarte.com

La comitiva pasó por Neuchâtel, Dijon, Troyes para llegar a París el 22 de febrero. Allí permaneció tres días disfrutando de fiestas y ejercicios caballerescos con ocasión de una celebración real. En París, los viajeros contrataron un ayudante que les sirvió de traductor. Avanzaron por Orleans, continuando en barco por el Loira hacia Blois. Desde allí siguieron hacia Tours, Poitiers y Lusignan, para alcanzar La Rochelle, ya en la orilla del Océano Atlántico.

Las peregrinaciones por vía marítima

La crónica del caballero de Zug nos descubre que en aquel tiempo un importante flujo de peregrinos utilizaba la vía marítima para acudir a Compostela. En su relato informa que a su llegada a La Rochelle vio partir un barco con 300 peregrinos. Después de dejar sus caballos a cargo de un mozo de cuadras, cerca de la ciudad, él y sus compañeros partirían hacia Galicia, en otro navío que se dirigía hacia Portugal.

Tras una primera salida del puerto, el barco hubo de retornar a él por problemas con el ancla y los vientos. De nuevo se emprendió la navegación el 17 de marzo para alcanzar La Coruña el 19, domingo, por la noche. En el curso de la ruta pudieron contemplar la persecución de su navío por un barco pirata, aunque este no los pudo alcanzar.

Los viajeros llegaron a la ciudad del Apóstol el martes por la mañana. Pese a su austero y sintético relato, el peregrino de Zug no pudo dejar de expresar su “enorme  alegría” por llegar a destino.

Un autor extremadamente conciso

Heinrich Schönbrunner escribe muy sintéticamente; sin florituras. Jamás se extiende en los comentarios: “El jueves –escribe- fuimos a misa, pagamos al posadero e hicimos lo  hay que hacer: desayunar, dar gracias a Santiago, emprender el camino de regreso en nombre del Señor, llegar a La Coruña, esperar un viento favorable y partir de nuevo en otro barco

Al anochecer del 28 de marzo subieron al navío que les retornaría hacia Francia. Un viento fuerte condujo al barco hasta las costas de la Bretaña francesa. La travesía resultó muy dura. Cerca del navío en el que viajaban, iban otras dos embarcaciones, una de las cuales naufragó.

Finalmente lograron alcanzar La Rochelle; iniciando seguidamente el retorno hacia Zug, después de asistir a la misa del domingo de Ramos.

El retorno de Heinrich Schonbrunner a Einsiedeln

En el viaje de vuelta marcharon por Poitiers, Limoges y Lyon, ciudad que visitaron el 12 de abril. De allí, fueron a Ginebra, Lausana, Solothurn, para alcanzar el famoso centro mariano de Einsiedeln.

Portada del monasterio de Einsiedeln, en invierno. Imagen de Guiarte.com

Es curioso comprobar cómo el viajero de Zug acudió a Einsiedeln tanto a la ida como a la vuelta de su viaje. Se trata de un punto cuyo atractivo religioso irradiaba por toda Europa Central, de donde acudían los fieles a venerar la Virgen de los Ermitaños.

En Einsiedeln –como en Colonia- muchos de los peregrinos llegados continuaban posteriormente en grupo hacia Roma o Compostela. Precisamente, pocos años antes de la peregrinación de Heinrich Schonbrunner, Hermann Künig puso a Einsiedeln como lugar de partida de la Oberstrasse, por esa cualidad de núcleo nodal de los caminos de peregrinación centroeuropeos.

El veintitrés de abril Heinrich Schönbrunner dio por finalizado el viaje. Coherente con su profundo sentimiento religioso, cerró su crónica con el agradecimiento al Todopoderoso.  “Gloria sea dada por los siglos de los siglos a Dios todopoderoso por intercesión del Apóstol Santiago”, escribió.