Cerca de medio centenar de peregrinos jacobeos tanto de España como de otros países han acudido este domingo, 23 de marzo, ante la mítica Cruz de Ferro, para protestar por las agresiones que este monumento icónico del Camino de Santiago ha padecido en los últimos tiempos, por iniciativa de las propias administraciones públicas.

Por Claudio Path

Esta cruz tiene una historia que tal vez supere dos milenios. Se trata de un monumento del Camino de Santiago; un monumento sencillo y cargado de significado que ha pervivido con dignidad a lo largo de los siglos. Sin embargo, ahora pasa por tiempos inciertos, debido a una burda e inexplicable intervención municipal.

Decenas de peregrinos se concentraron para protestar por la profanación del monumento milenario de la Cruz de Ferro, en los Montes de León. Imagen de Alex Camino

Decenas de peregrinos se concentraron para protestar por la profanación del monumento milenario de la Cruz de Ferro, en los Montes de León. Imagen de Alex Camino

Un monumento mítico del Camino

En la cima del Monte Irago, a algo más de 1500 metro de altura y a 228 kilómetros de Santiago de Compostela, una cruz de hierro corona un largo fuste de madera que se alza sobre un montículo de piedras acumuladas allí por los millones de caminantes y peregrinos que desde la época romana cruzan aquel espacio montuoso y solitario de serena belleza paisajística.

Parece que en su origen este pudo ser un mojón territorial o tal vez algún punto vinculado a Mercurio, divinidad protectora del comercio y de los caminantes; en torno al cual los viajeros que pasaban de la cuenca del Miño/Sil a la del Duero -o viceversa- depositaban a modo de ofrenda un guijarro e invocaban al dios protector de los caminos.

Se cuenta que en el siglo XI, Guacelmo, monje fundador de un hospital para los transeúntes en aquel territorio duro de los Montes de León, cristianizó el monumento primitivo, colocándole una cruz.

La bellísima imagen del monumento de la Cruz de Ferro en su estado natural.

La bellísima imagen del monumento de la Cruz de Ferro en su estado natural. La Cruz sobre el montículo de guijarros dejados a lo largo de los siglos por los peregrinos. Imagen de Tomás Alvarez

Una modernez brutalista en un sencillo espacio de oración

En ese espacio sencillo y sobrio, territorio sagrado para los caminantes a Compostela, a unos 30 kilómetros al oeste de Astorga se han registrado en los dos últimos años intervenciones, alterando la apariencia natural del monumento, colocando una especie de parapeto de grandes piedras rodeando el fuste de madera que corona la famosa Cruz de Ferro.

Para ello, incluso, se han removido y utilizado las venerables piedras dejadas a lo largo del tiempo por los peregrinos, muchas de ellas con mensajes en lenguas diversas, en las que se detecta el paso de caminantes de todos los continentes.

Entre las innovaciones aportadas por la intervención brutalista aparece la construcción de este muro enorme, y en cuyo interior se han enterrado multitud de los guijarros con mensajes de los viajeros a Santiago

Entre las innovaciones aportadas por la intervención brutalista aparece la construcción de este muro enorme, y en cuyo interior se han enterrado multitud de los guijarros con mensajes de los viajeros a Santiago, que tapizaban la superficie del montículo. Fotografía de Alex Camino.

Movilizados ante la agresión a la Cruz de Ferro

Esta mañana, día 23 de marzo, decenas de peregrinos se concentraron en Rabanal del Camino para avanzar caminando hacia la cima de la montaña. Allí, hacia el mediodía, se concentraron y se leyó un comunicado en el que se pronunciaron contra a agresión al monumento; una intervención innecesaria que alteró su singularidad, atentando contra este patrimonio milenario de la peregrinación.

Un atropello realizado – dice el comunicado-  precisamente por aquellos que debieran ser responsables de  la defensa del legado milenario”, en alusión al ayuntamiento de Santa Colomba de Somoza, autor de este atropello patrimonial.

Frente a esta brutal intervención, amparada, al parecer, por la Comisión Territorial del Patrimonio, los reunido reclamaron que se retiren de inmediato los elementos añadidos al monumento, recuperando su estado anterior, por respeto a la historia, el patrimonio y el significado de la peregrinación.

Los mensajes dejados por los peregrinos en las piedras, uno de los encantos de la Cruz de Ferro.

Los mensajes dejados por los peregrinos en las piedras son uno de los encantos de la Cruz de Ferro. Esos mensajes que cubrían buena parte de la superficie del montículo ahora yacen enterrados en el parapeto que afea el monumento. Imagen de Tomás Alvarez

¡Reparar la profanación del enclave!

El viajero que tradicionalmente llegaba a este espacio sentía una emoción especial, ante el misterioso montículo coronado por una humilde cruz; el paisaje solitario y grandioso, e incluso una pequeña ermita construida en 1982; una emoción ahora herida por la imagen que se le ha dado al crucero milenario.

En opinión de los caminantes, la mejor intervención que se podría hacer sería la de desplazar la carretera hacia el sur para permitir que el montículo siga creciendo durante siglos, de forma natural.

¡Ojalá se repare la profanación del enclave!

Nota: Es correcto hablar de la profanación de este enclave. El diccionario de la Real Academia de la Lengua dice que profanar es: “tratar algo sagrado sin el debido respeto.”