En nuestra serie relativa a los peregrinos que nos han dejado el relato de su experiencia por las sendas de peregrinación, incluimos también a uno de los más notables del siglo XV, el dominico suizo Félix Fabri, cuya vida trascurrió básicamente por Basilea, Ulm y las sendas de peregrinación.
Por Tomás Alvarez
No hay concreción sobre la fecha exacta del nacimiento de dominico; natalicio ocurrido en Zúrich. Distintos autores lo sitúan entre 1437 y 1442. Era hijo Jos Schmid y Clara von Issnacht, familia de la burguesía local. Murió en 1502, en Ulm, Alemania; ciudad a la que estuvo especialmente unido.

Xilografía de Ulm coloreada a mano del Liber chronicarum, incunable de la época en la que Felix Fabri se hallaba en el convento dominico de aquella ciudad
Fabri se incorporó en 1452 a la orden dominicana en el convento de Basilea. En el año 1468 pasaría al que la misma orden tenía en Ulm, donde vivió hasta su muerte en 1502. Vivió en una época en el que ya se detectaban las ideas reformistas en materia de vida religiosa y conventual.
Interés por el conocimiento
El dominico reemplazó su apellido familiar Schmid por Fabri. Incluso firmó a veces con siglas fff (Frater Félix Fabri). Destacó por su oratoria e intensa actividad. Pronto viajó a numerosos centros históricos y religiosos, tanto en Alsacia como en lugares más distantes como Aquisgrán o Roma. Entre lo más notable de sus viajes figuran dos hacia Tierra Santa. El primero realizado del 14 de abril al 16 de noviembre de 1.480, y el segundo del 13 de abril de 1483 al 30 de enero de 1484. Se cree que viajó a Santiago hacia 1492.
El libro Evagatorium in Terrae sanctae, escrito tres el segundo viaje, es un texto de gran valor, donde pervive información de su peripecia personal, pero también otras referencias históricas o incluso geográficas y científicas obtenidas en el viaje.
Un estilo narrativo directo y realista
Su estilo es directo y vibrante. Se observa desde el inicio, cuando narra los prolegómenos de su partida en Ulm, el domingo de Pascua de 1480, 9 de abril; día en que se celebraba una fiesta anual de la Orden. Escribe así:
“Subí al púlpito después del almuerzo, como era costumbre, y prediqué al pueblo, que había acudido en gran número tanto para el sermón como para las indulgencias (…) anuncié a todos que mi peregrinación estaba a punto de comenzar. Los exhorté a que invocaran a Dios con oraciones por mi regreso sano y salvo, y que luego se unieran a mí para cantar con alegría el himno de la resurrección del Señor, así como el himno de la peregrinación a través del mar. En cuanto dije esto, comencé a cantar (…) Y toda la congregación continuó cantando y repitiendo lo que había empezado con voz fuerte y alegre. Pero también hubo lágrimas y sollozos durante el canto. Porque muchas personas de ambos sexos estaban turbadas y asustadas por el temor —que yo también tenía— de perecer en tan gran peligro”.

Mapa que recoge el itinerario de Félix Fabri desde Chipre al monte Sinaí. The Book of the Wanderings of Felix Fabri (circa 1480-1483 d. C.), trad. de Aubrey Stewart. 2 vols. Londres: Palestine Pilgrims’ Text Society, 1896
Una obra que ilustra la vida del peregrino
Su Evagatorium ha sido muy conocido a lo largo del tiempo y se califica como uno de los libros de viaje más interesantes sobre la peregrinación escritos en Centroeuropa en el siglo XV. Sus referencias son innovadoras y cargadas de vigor descriptivo. Así, por ejemplo, Marta González Vázquez en su libro Las mujeres de la Edad Media y el Camino de Santiago cita el realismo de Fabri al describir los duros pormenores de la peregrinación marítima:
“Cada peregrino tiene junto a sí sobre su yacija un orinal, un recipiente de barro o frasco en el que orina y vomita […]. Pero, como aquellos lugares resultan estrechos para la muchedumbre que albergan, además de oscuros, y con tantas idas y venidas, es raro que los dichos recipientes no se viertan antes de la madrugada […]. Por la mañana, cuando los peregrinos se levantan y les pide gracia su vientre suben al puente y se dirigen a proa donde, de un lado y otro del espolón, hay dispuestos distintos retretes.(…) Ir al excusado en plena tormenta es quedar completamente empapado, hasta el punto de que hay viajeros que se quitan las ropas y van al retrete totalmente desnudos. En este recorrido, el pudor tiene no poco que sufrir”
Peregrinos a Sión
Su recorrido hasta Santiago figura en el libro Peregrinos a Sión, Die Sionpilger, de 1492. Del mismo nos han llegado copias hechas de 1493, 1494 y 1495.
Si el Evagatorium se puede considerar como un libro de viaje, Die Sionpilger parece tener un objetivo diferente: ser un texto para la persona piadosa que quiere “peregrinar” sin dejar su celda o su hogar o para quien carece de recursos para un viaje tan peligroso y largo.
Robert Plötz, en su trabajo “Triatlón germánico. Jerusalén – Roma – Santiago de Compostela desde 1320 a 1520”, presentado en el VIII Congreso Internacional de Estudios Jacobeos (2010), recoge una amplia referencia de Fabri, basada especialmente en una edición moderna de del texto, debida a Wieland Carls, realizada sobre la copia de 1493, que se estima la más directa de la obra de Fabri.
Sobre las tres peregrinaciones «mayores»
Recuerda Plötz que las dominicas de Ulm habían pedido a Félix Fabri un libro sobre las peregrinaciones, que incluyese las tres consideradas “mayores». En ese libro, el dominico dedicará la mayor parte al viaje a Jerusalén, en tanto que los textos relativo a Roma y Santiago tendrán un carácter más breve.
El itinerario que describe para llegar a Santiago es un tanto extraño. Desde Ulm continúa hacia Spira para descender luego hacia Alsacia, en lugar de avanzar a Einsiedeln, por el conocido como Camino Suabo. Desde Alsacia, pasa por el Jura para alcanzar Berna y luego el lago Lemán, Sigue por el Ródano y avanza hasta Toulouse, en un itinerario similar al que describe Künig en su Oberstrasse. Pero, lejos de continuar hacia el oeste, Fabri retorna desde Toulouse a Narbona y continua a la vera del Mediterráneo, hasta Cartagena.
Posteriormente toma un barco para dirigirse a Lisboa. De allí pasa a Toledo, Sevilla, Salamanca y Ávila para continuar en dirección noroeste hasta Compostela. En este capitulo, no falta una excursión a unas islas que se estima que pueden ser las Azores, recién descubiertas en el mismo siglo XV.

Itinerario por el occidente europeo descrito en el libro Die Sionpilger, de Félix Fabri de Ulm. Mapa reelaborado sobre la base de otro publicado en la web medievalistas.es, acompañando a un trabajo de Klaus Herbers.
Y un regreso también complejo
En Santiago, una estancia devocional donde no falta una noche en vigilia en la propia catedral, preparándose para la comunión del dia siguiente. Tampoco falta la excursión al Finisterre y la recogida de conchas para poner en sus sombreros y esclavinas.
De nuevo, la partida hacia León, donde reposan los restos de San Isidoro; Palencia, donde estudió Santo Domingo de Guzmán –no olvidemos que Fabri era dominico- y Santo Domingo de la Calzada. Llegará Fabri hasta Zaragoza, y luego acudirá a Burdeos, para proseguir hacia Ingleterra e Irlanda, visitando centros religiosos, en especial Canterbury. Retorna luego al continente para alcanzar Aquisgrán y Colonia, prolongando su paso por otros lugares como Maguncia o Nüremberg, antes de alcanzar Ulm.
¿Hasta qué punto este recorrido fue real? Como hemos visto, en el itinerario no sólo hay en ocasiones una carencia de lógica caminera, sino que incluso aparecen destinos curiosos, como esas “cercanas” islas que pudieran ser las Azores…
Félix Fabri de Ulm y el peregrinaje espiritual
Klaus Herbers, en su trabajo “Sacralizar el tiempo y el espacio. Visitar lugares sagrados en los siglos XII Y XV” nos da una bella explicación al calificar la obra como una “topografía sagrada de Europa Occidental”; una teoría de santos y santuarios, que sirve para realizar un peregrinaje espiritual interior.
Estamos ante una especie de libro de horas que permite al lector o lectora avanzar a un encuentro con los santos para reforzar la vida interior sin preocuparse por los caminos o las indulgencias. Peregrinos a Sión sería, con toda probabilidad, un libro elaborado por Fabri tanto con su experiencia personal en muchos casos, como con el recurso a otras informaciones orales e incluso de textos hagiográficos.
Aparte de los textos citados, Fabri escribió otra serie de libros, entre ellos una Descriptio Sueviae, la historia de Suabia; el poderoso ducado que en la antigüedad englobaba a sus espacios vitales: Zúrich, Basilea y Ulm.
Fiel a ese interés sobre su tierra, Suabia y Ulm, es su Tractatus de civitate Ulmensi, monografía sobre la propia urbe de Ulm. Se conocen también una serie de sermones, y se sabe de la existencia de otros textos perdidos, entre ellos uno sobre el asedio de Rodas por los turcos.
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