Lisboa es una ciudad muy importante en el ámbito de la peregrinación a Compostela, como lugar del paso o punto de partida de peregrinos portuguesas. Pero, además -como urbe portuaria- por allí anduvieron viajeros procedentes de los más dispares lugares de Europa.
Tradicionalmente, desde Lisboa algunos viajeros ascendían a Galicia por la vía marítima; otros avanzaban por el camino de la costa y muchos por el interior, por Santarém. Y en la actualidad así sigue siendo, pues las distintas sendas portuguesas de peregrinación están en evidente crecimiento.
Entre las peregrinaciones famosas de mandatarios portugueses realizadas desde Lisboa destaca la de Manuel I. Este rey viajó en el año 1502, casi de incógnito, a la Ciudad del Apóstol. Pero la relación de la ciudad con el peregrino viene de mucho antes.

El peregrino Nicola Albani fregando suelos en Lisboa. Dibujo de la magnífica crónica que nos dejo sobre su peregrinación a Compostela, realizada en el siglo XVIII. elcaminodekunig.com
Desde las Cruzadas
Un momento especial de Lisboa en su relación con el peregrinaje tuvo lugar en el siglo XII, a raíz del paso de los cruzados hacia la Tierra Santa. En la Segunda Cruzada, convocada tras la toma de Edesa por los turcos, las huestes cruzadas partieron hacia Oriente desde diversos puntos de Europa en una gran flota. Ya en el camino, los cruzados visitaron Compostela. En aquella campaña, los expedicionarios no triunfaron en sus objetivos de Tierra Santa, pero en el regreso ayudaron al rey portugués, Alfonso I, a conquistar Lisboa, expulsando a los musulmanes.
En la Tercera Cruzada (1189-1192) fue cuando a los expedicionarios no se les permitió entrar en Compostela, estimando que por órdenes de Federico I Barbarroja los germánicos intentaban llevarse la cabeza de Santiago. Cabe recordar que la sospecha se amparaba en un hecho real. Fue Federico Barbarroja quien, en 1164, robó en Milán las reliquias de los Reyes Magos. En esta ocasión, los cruzados no entraron en Compostela, pero si pasaron por Lisboa.
Otro paso de los Cruzados por Lisboa ocurrió en la Quinta Cruzada (1217-1221). En la ida, numerosas naves se detuvieron en La Coruña para que los cruzados marcharan hasta Compostela. Luego, tras llegar a Lisboa. combatieron al lado de Alfonso II de Portugal. En esta ocasión recuperaron la ciudad de Alcácer do Sal, cerca de Setúbal.
Peregrinos por Lisboa
A Lisboa también llegó desde Galicia en el siglo XV, por vía marítima, Jorge de Ehingen, un personaje de Suabia que parece sacado de una novela de caballerías. En Lisboa ofreció sus servicios al rey Alfonso V, el Africano, empeñado en una lucha expansionista en el actual Marruecos. El caballero suabo tuvo una notable participación luchando por el control de Ceuta.

Itinerario por el occidente europeo descrito en el libro Die Sionpilger, de Félix Fabri de Ulm. Mapa reelaborado sobre la base de otro publicado en la web medievalistas.es, acompañando a un trabajo de Klaus Herbers.
En el siglo XV destaca el libro de Félix Fabri de Ulm, quien describe un viaje por la costa mediterránea. Tomará un barco en Cartagena que lo llevará a Lisboa. Desde Portugal retornarría hacia el interior peninsular, pasando por Toledo y Salamanca y Ávila para llegar a Compostela.
¿Viaje real …o viaje interior”?
El itinerario general de este viaje figura en el libro de Fabri «Peregrinos a Sión«. Los expertos ven este libro un tanto extraño y prolífico en santuarios, por lo que sospechan que no se trata de un viaje real.
En realidad se cree que lo que dejó escrito Fabri es una serie de citas de lugares de devoción, con lo que respondió a una petición de las dominicas de Ulm, quienes le pidieron un libro para hacer meditación… sin salir del convento.
De este modo, las dominicas podían leer cada día unos párrafos de Peregrinos a Sión y plantearse un camino por lugares sacros, sin salir de la celda: un camino interior que empezó a ponerse en valor en aquella época (siglo XV).
Münzer en Lisboa
Huyendo de la peste, en 1494, el alemán Jerónimo Münzer dejó su ciudad, Núremberg, para pasar por Einsiedeln y continuar hacia la Península Ibérica. Recorrió la costa mediterránea y desde Andalucía llegaría a Lisboa, en camino a Compostela.

Núrember en el siglo XV, época en la que desde esta ciudad viajaron a Santiago personajes como Peter Ritter, Sebald Örtel, Jerónimo Münzer, Gabriel Tetzel o Sebald Ritter.
Münzer se asombró de la vitalidad de la capital portuguesa: «Lisboa es mayor que Núremberg y mucho más populosa”, dijo. También le llamó la atención la vitalidad de su puerto, y su rica burguesía: “las personas de uno y otro sexo son en Lisboa extremadamente cortesanas. Los alemanes de Flandes, como otras muchas gentes que allí residen, son ricos en sumo grado; moran todos ellos en la Plaza y en la Rúa Nova, calle construida al modo de las de Alemania, y la mayor parte de ellos se dedica al tráfico de mercaderías. Encuéntrense también riquísimos judíos, casi todos mercaderes…”,
En la crónica de Münzer hay también una cita trágica relativa al peregrinaje, pues cuenta cómo un navío “con doscientos hombres -mercaderes y peregrinos- mandado por un experto patrón” se hundió a cinco leguas al oeste de la ciudad, por una furiosa tempestad,
Viajeros por mar
La vía marítima fue muy común en los peregrinos que pasaban por la ciudad lusa. Ya en el siglo XVI, Bartolomeo Fontana, veneciano que hizo un viaje a Roma y Santiago de Compostela en 1538-39, explicó que era habitual bordear la costa peninsular hasta llegar a Lisboa, y continuar luego hacia Santiago por el mar.
En realidad Fontana realiza su itinerario por vía terrestre. Avanza por Montpellier, Barcelona (Montserrat), Zaragoza, Medina del Campo, León, Oviedo y La Coruña. Sin embargo, él alude en su crónica a que muchos otros vienen por mar desde Valencia, costeando el Mediterráneo, por Almería, Gibraltar, Lisboa y Bayona (Pontevedra).
Peregrinos polacos

itinerario de Nicolás von Popplau por Europa, en su viaje entre 1483 y 1486. elcaminodekunig.com
Por aquella época llegó también a Santiago Niklaus von Popplau, tras un recorrido por buena parte de Europa. Este llegó a Galicia por vía marítima, desde la costa irlandesa y, luego, viajó a Lisboa, ciudad a la que llegó en una carabela que partió de Oporto. Su objetivo en Portugal era conversar con el rey Juan II, quien le dejó una gran impresión.
Otro peregrino polaco fue Jakub Sobieski o Jacobo Sobieski, padre del rey polaco Juan III Sobieski. Jakub peregrinó a Santiago en 1611, y viajó también hasta Lisboa por vía marítima; quedando impresionado por la grandeza de la ciudad,
Laffi y Cosme III de Medici
En ese mismo siglo, Domenico Laffi realizó su cuarto viaje a Santiago, en el que pasó por Lisboa. El objetivo del clérigo italiano era conocer más detalles de la vida de san Antonio; bienaventurado nacido en Lisboa a en 1195, y conocido en la actualidad tanto como san Antonio de Lisboa o como san Antonio de Padua, en referencia a la ciudad en la que murió.

Cosme III de Medici, pintado por Jan Frans Douven, National Museum in Warsaw. Imagen de https://commons.wikimedia.org
El mandatario florentino Cosme III hizo su mayor viaje en 1668. Partió en barco desde Livorno, en la península italiana. Se detuvo en Marsella, y pisó la primera tierra española en Cadaqués. Luego pasó por Barcelona, Zaragoza y Madrid
Tras visitar Andalucía y Extremadura, Cosme III llegó a Portugal, deteniéndose en Lisboa ciudad que le causó excelente impresión, por sus palacios y extraordinarios templos.
Los caminos de Vanti y Albani
En los inicios del siglo XVIII, otro famoso peregrino, Gian Lorenzo Buonafede Vanti, también viajó a Santiago por Lisboa. El italiano alcanzaría por mar Cádiz. Desde allí, marchará a Sevilla y Beja, de camino a Lisboa, ciudad que califica de magnífica.
Nicola Albani fue de los más famosos peregrinos por Lisboa. Además, nos dejó magnífica información de la ciudad. Él utilizaría también el puerto de Lisboa en su largo periplo a Compostela, aunque su primera llegada la hizo por tierra. Este italiano viajó en 1743 desde Nápoles a Santiago; una vez llegado a Santiago marchó a Lisboa y allí se asentó un tiempo. La información de Lisboa en su crónica es excepcional.

Los caminos de Portugal tienen cada vez más peregrinos. El bello y desolador templo do Carmo, de Lisboa. Imagen de Beatriz Álvarez
Asombran los extraordinarios calificativos que recibe la ciudad, en los siglos XVII y XVIII. En algún caso se la califica como la más espectacular de Europa… Luego llegaría el dramático terremoto de 1755.
Aquel terremoto, con una escala estimada del 9; el maremoto siguiente, y los incendios posteriores causó la destrucción casi total de la urbe. Aún hoy el esqueleto pétreo del templo de los Carmelitas (templo do Carmo) nos atenaza el corazón al recordar el desastre, causa de su destrucción; un drama en el que perecieron unas 90.000 personas.
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