Puentes del Camino de Santiago. El peregrino que recorría buena parte de Europa para alcanzar Compostela cruzaba ríos como el Ródano, el Garona, el Loira, el Po, el Rin o el Ebro. Y en diversas ocasiones dejó crónicas escritas en las que nos habla de la belleza de los puentes por los que condujo sus pasos.

Por Tomás Alvarez

Entre las infraestructuras más notables de la vía santiagueña figuran los puentes. Estos, no sólo aportan utilidad al viajero sino que le pueden maravillar por su belleza. Desde la antigüedad, tenemos constancia de los testimonios de admiración de los peregrinos.

Los viajeros de todos los tiempos han reparado siempre en los puentes; algunos han sido particularmente alabados. Entre estos, citaría por distintos aspectos los de Pont Saint Esprit, en el Ródano; el Kapellbrücke, en el arranque del rio Reuss, en uno de los extremos del lago de Lucerna, y el de la población navarra de Puente la Reina, sobre el Arga. El primero, destacado por su estructura y utilidad; el segundo por su belleza, y el tercero por su indudable armonía.

Puente medieval de Orthez

El Puente Viejo, sobre el gave de Pau, en Orthez. Es originario del siglo XIII. Imagen de OT Coeur de Béarn.

En la primera guía escrita para los peregrinos a Santiago de Compostela, Hermann Künig mostró un interés especial por los puentes. …Y esto tiene una lógica. Para el viajero, el puente es un nexo que acorta el viaje y lo hace más fácil y seguro. Además, en torno a cada uno de ellos solían estar establecimientos donde el caminante hallaba tabernas, conventos y centros de hospitalidad.

Puentes del Camino de Santiago. El Kapellbrüke

El primer puente que cita el monje alemán en su guía es el Teufelsbrücke (Puente del Diablo). Está construido sobre el río Sihl, en el camino de Constanza hacia Einsiedeln; en la ruta peregrina del Camino Suabo. El puente original fue hecho en 1117 y era de madera. Este fue el que conoció el monje servita alemán, porque pocos años después de su paso por allí, en 1517, ya se hizo otra obra nueva, esta vez de piedra.

Pero otro puente que atrajo su atención, también cerca de Einsiedeln, fue el Kapellbrüke (Puente de la Capilla), de Lucerna. Es el más largo de los viejos puentes medievales de la ciudad. Alcanza más de 200 metros de longitud y es originario del siglo XIV.

Künig habla de la belleza de los puentes del Camino de Santiago. Este, es el Kapellbrüke, de Lucerna; uno de los primeros que cita. Imagen de Guiarte.com

Se trata de un bellísimo puente cubierto. Bajo la techumbre, en los triángulos interiores de la cubierta, se hallan numerosas pinturas sobre madera debidas a Hans Heinrich Wägmann, pintor suizo del Renacimiento. Al lado del puente está la Wasserturm o torre del Agua; torre octogonal de piedra de treinta y cuatro metros de altura, también medieval; realizada con finalidad defensiva. El conjunto es realmente un icono del turismo suizo.

Pont Saint Esprit

Pero el puente que Künig más elogió fue el de Pont-Saint-Esprit, sobre el río Ródano; construido entre 1265 y 1309. Es el único puente medieval que pervive sobre el Ródano al sur de Lyon, y desempeñó un papel crucial en las comunicaciones entre el Delfinado, la Provenza y el Languedoc.

Este puente tiene prácticamente un kilómetro de largo y fue construido por los caballeros Hospitalarios. La estructura tenía sendos bastiones en los extremos y otras dos torres defensivas en la zona media. Parte de su estructura se perdió con el paso del tiempo, aunque siempre mantuvo su imagen poderosa y su servicio a los peregrinos.

Pont Saint Esprit

Pont Saint Esprit, creció a partir de la construcción del gran puente que le dio nombre, en la orilla del Ródano. Imagen de Véronique Pagnier. Commons.wikimedia.org

El puente se abrió por impulso de los condes de Toulouse. La entrada en servicio del mismo hizo de Pont Saint Esprit un foco importante para el tráfico y el comercio. El lugar sería desde entonces clave para el negocio de sal en el territorio francés, pero -sobre todo- para el tráfico entre las dos orillas del Ródano.

En el listado de puentes del Camino de Santiago elogiados por Künig aparece asimismo el Puente Viejo de Béziers, del siglo XII, románico, que se halla sobre el rio Orb; en la ruta que une Provenza con Toulouse. Está clasificado actualmente como Monumento Histórico en Francia. Es también un icono de la ciudad, con el telón de fondo del casco antiguo, dominado por la antigua catedral.

…Y el de Puente la Reina

Ya en España, el monje servita cita con entusiasmo al de Puente la Reina, al que califica demajestuoso”. Tiene razón el monje de Vacha al otorgar tal calificativo a esta obra cargada de armonía y de una enorme belleza plástica.

El puente no es muy grande. Tiene 110 metros de longitud y cuatro de anchura. Se apoya en siete arcos de medio punto y es más elevado en su parte media. Este magnífico puente fue construido en el siglo XI durante el reinado de Sancho el Mayor de Navarra.

Puente medieval en Puente la Reina, Navarra

El bellísimo puente medieval de Puente la Reina, una joya del Camino de Santiago en Navarra. Imagen de Jose Holguera.

En la gran relación de puentes del Camino de Santiago que Künig cita con calificativos elogiosos está también, entre otros, el de Santo Domingo de la Calzada, de mediados del siglo XI. Fue realizado por impulso de Alfonso VI de León, gran favorecedor de Santiago y la ruta jacobea, quien contó con la colaboración del propio santo Domingo. La obra tiene unos 150 metros de longitud, y con 16 arcadas.

Destaca también el monje alemán puentes de Burgos, Carrión, etc. En el listado aparecen también: L’Isle-Jourdain, Uzès, Capestang, Villepinte, Toulouse, Orthez, Salvatierra de Bearne; Logroño, Sahagún…

Puente de la Leyenda sobre el Gave de Oloron

Romántica imagen de los restos del Puente de la Leyenda, en Salvatierra de Bearne, sobre la corriente del gave de Oloron. Imagen de F Robillard/ Tourisme du Béarn des Gaves.

Puentes del Camino de Santiago citados…y sin citar

Pero para el estudioso de la obra de Künig también tiene importancia la inexistencia de cita sobre alguno de ellos. Así, por ejemplo, Künig no cita el gran puente medieval del Paso Honroso en Hospital de Órbigo. Y tampoco cita ningún monumento, ni torre, ni hospitales de Astorga. Todo ello ratifica que el viajero alemán no pasó por este territorio, sino que su marcha discurrió por la vía que él recomendó: la de Santa Marina del Rey, que sigue por la comarca de la Cepeda, para penetrar al Bierzo por un paso sin montañas: el de Brañuelas-Cerezal de Tremor.

En la literatura odepórica santiagueña la relación de puentes es variada por objetivos diversos. Así Domenico Laffi nos habla del Puente del Paraíso, en Zubiri, Navarra. Él lo califica como “puente del infierno”, porque allí se topó con unos soldados; “más bien ladrones o asesinos, que expolian al viajero” de los que tuvo que escapar. Otros, entre ellos Giacomo Antonio Naia, destacan el de Puertomarín, no sólo por su belleza sino también por ser excelente lugar para la pesca de anguilas y truchas. A Naia siempre le interesaron mucho las cosas del comer.

Pero entre los puentes que quedan esparcidos por los caminos de peregrinación cabe destacar el de Cahors -el puente Valentré– sobre el rio Lot, en la Via Podiense. Se trata de un ejemplo extraordinario de puente fortificado medieval, en el que -por suerte- perviven los bastiones que antaño darían un aspecto impresionante al Pont Saint Esprit.

El Puente Valentré, en Cahors, Francia.

Puente medieval de Cahors, en Francia.
Imagen de Commons Vikimedia. *

Y el puente que tiembla

Pero hay en la literatura santiagueña otro puente especialmente famoso por el pavor que infundía: el “puente del Temblor”. En realidad, quien mejor describe su paso es el peregrino francés Guillaume Manier. Este, al llegar a  Ribadeo (Lugo), nos habla de su puente. Dice:

Esta ciudad se encuentra al borde del mar; uno de los lugares más peligrosos y temidos de España. Cuesta dos cuartos el pasaje. Se tarda media hora en pasarlo. Hay al menos medio cuarto de legua de trayecto. Al menos cincuenta (personas) o más se meten en un bote grande hecho a propósito, que debe ser remado. Ves las espantosas olas del mar lanzándose en el aire, que parece que te están amenazando con el desastre, unidas al terrible ruido que hacen: que dan un movimiento a la barca donde tú estás y hunde el bote entre dos olas, como si descendiera a un precipicio; luego, cuando piensas que estas olas te engullen, otra te hace remontar tan rápido como subiendo a una montaña. Este es el carrusel que hace durante el pasaje, que te causa temores terribles, pues crees que perecerás en todo momento. Es esto por lo que debido al peligro en el que se encuentra el pasaje, a este se le da el nombre de «puente del temblor«.

Por último, cito un puente admirado por el peregrino armenio Martiros de Arzendjan, de incierta ubicación, pero que cruzó es su camino entre Santiago y Guetaria. El viaje del obispo armenio tuvo lugar en el final del siglo XV. En su relato cita a un enorme puente existente a la orilla del Cantábrico, sobre un gran río, y con 68 arcadas… Tal vez podría tratarse del puente que existió en desde la Alta Edad Media sobre la ría de San Vicente de la Barquera- Parece ser que era de madera; y que fue sustituido en el siglo XVI por uno nuevo, de piedra, con 32 tramos.