Una de las ciudades más importantes por las que discurre la Oberstrasse, la Vía Alta del Camino de Santiago descrita por Hermann Künig, es Montpellier, en la región de Languedoc, Francia.

Por Tomás Alvarez

La urbe se desarrolló en la Edad Media como un punto de interés comercial del extremo oriental del condado de Tolosa. Allí surgió una importante escuela de Medicina en el siglo XII, que tuvo fama en todo el continente; por ella pasaron personajes como Rabelais, Nostradamus, Arnau de Vilanova, etc.

La población tiene unos 300.000 habitantes y es centro de una conurbación que triplica esta cifra. No es una de las grandes urbes monumentales francesas, aunque tiene diversos puntos de interés.

Catedral de Montpellier, con su pórtico de entrada

Catedral de Montpellier, con su inusual pórtico de entrada. Al lado de la catedral se halla la facultad de Medicina, de gloriosa historia.
* Fuente Commons/Wikimedia.

La catedral de Montpellier

Entre lo más destacado de la ciudad, la Catedral; el Acueducto del siglo XVIII que llevaba agua al centro urbano; la curiosa torre de la Babotte, único resto de las fortificaciones medievales, y el museo Fabre, con obras de prestigiosos de pintores como Rubens, Zurbarán o Delacroix.

La catedral es el elemento artístico más importante de Montpellier. Está dedicada a San Pedro, y lo más típico de la misma es su portal; con una entrada protegida por un baldaquino y dos grandes pilares.

El templo fue saqueado en el año 1561, durante las Guerras de Religión francesas. En el violento asalto al mismo, no sólo se dañó el contenido sino que se produjo una matanza de católicos. Seis años más tarde, en otro ataque, la catedral fue destruida en parte. Las reconstrucciones de final del siglo XVI, del XVIII y, especialmente del XIX, le han dado un aire más de «gótico clásico», quitándole en buena medida el aspecto de fortaleza que tuvo en sus inicios.

La cuna de san Roque

La población tiene fama como lugar de nacimiento de san Roque, patrono de los peregrinos. Este es uno de los santos más populares de la cristiandad; pero su biografía real es confusa y teñida de leyendas. Pese a esto, los templos de Europa están llenos de imágenes suyas que nos recuerdan el amor de los fieles que imploraban su proyección ante las pestes que azotaban el continente.

El carmelita Giacomo Antonio Naia, viajero a Compostela en el siglo XVIII, da fe de que el santo nació en Montpellier. Afirma que su bordón se conservaba en la iglesia de los Trinitarios. También escribió que pudo ver la casa donde nació, en la que habitaba un zapatero, quien tenía el lugar descuidado. “Todo estaba como un establo; una pocilga. Es un lugar tan sucio y apestoso que me quedé muy escandalizado”, afirmó el fraile italiano.

Santuario de San Roque en Montpellier

Exterior del santuario de San Roque en Montpellier, Francia.
* Fuente Commons/Wikimedia/De Chabe01.

Peregrinos por la ciudad

En los tiempos de la Reforma, Montpellier se volcó con la causa protestante, tal como se comprueba en la literatura odepórica santiagueña. Cuando Domenico Laffi pasó por allí, en el siglo XVII, dijo que los guardas, a los que identificó como «herejes», no le dejaron entrar a la ciudad, por lo que se alojó en una hostería de extramuros.

Tampoco fue fácil el paso de otro peregrino italiano famoso: Nicola Albani. En la ciudad los peregrinos no podían pedir limosna o alimento, pero él no hizo caso de la prohibición. Fue descubierto practicando la mendicidad y conducido al hospital. Para mayor infortunio, al día siguiente se encontró con dos marineros españoles, desertores de la flota, que le asaltaron en el Camino, robándole el dinero y dejándolo semidesnudo y descalzo.

Hermann Künig explica en su guía que desde Nimes a Montpellier hay ocho leguas (aquí la medida de legua que utiliza es de unos 6 kilómetros). Sin embargo él hizo un recorrido más largo, porque descendió hasta la ciudad cercana de Aigues-Mortes. Esta población, ubicada en las marismas de la desembocadura del Ródano, tuvo notable vida comercial y portuaria desde el siglo XIII. De allí partieron los navíos de dos de las cruzadas.

Portada de la Guía de Künig impresa en Leipzig

Portada de la Edición del libro de Hermann Künig publicada en Leipzig en 1521. Imagen de elcaminodekúnig.com

Montpellier en la guía de Künig

En su guía, Künig escribe:

Mompelyr (Montpellier) es una ciudad grande;
está situada a treinta y seis leguas de Doloß (Toulouse).
En Mompelyr te aconsejo buscar una dádiva;
en un convento dan carne, vino y pan.
Vete al hospital del apóstol Santiago sólo si lo necesitas,
allí los Kapaunen se burlan de ti,
tienen bajo su control toda la casa,
y el director del hospital no guarda afecto a los alemanes.

El texto nos muestra cómo el monje autor de la primera guía escrita para los peregrinos del Camino de Santiago no sólo da cuenta de distancias y caminos sino que ofrece consejos al viajero, en este caso con una óptica germánica. Künig utiliza en este caso la palabra Kapaunen como despectivo de hospitaleros.